MANHATTAN TRANSFER de JOHN RODRIGO DOS PASSOS

Bienvenidos lectores y estudiosos de la obra MANHATTAN TRANSFER de John Dos Passos. El material que circula en español en la red, es muy poco o muy pobre. Es nuestro objetivo, incorporar aquí, comentarios, análisis o reflexiones diversas sobre la gran novela urbana de New York.

METÁFORAS Y TÓTEMS DE CIUDAD: MANHATTAN TRANSFER

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En alguna parte, Cortázar, inquieto, se preguntaba qué podrían hacer las cosas de su casa cuando él salía. A qué rituales curiosos se entregarían… Qué tipo de trabajo magnético iniciarían con su entorno, con las otras presencias, con las de su dueño… Y es que poco a poco las cosas se van plasmando de las manifestaciones, de las energías que pueblan su entorno, hasta el punto que en el ejercicio de las artes chamánicas muchas veces basta un objeto propiedad del enfermo para sanarlo a distancia, para saber sus características, síntomas etc.

Pero dejemos por un momento estas esotéricas cuestiones y pensemos ahora que la ciudad va construyendo sus objetos mágicos, sus símbolos, individuales o colectivos. John Dos Passos hizo de la ciudad de Nueva York la protagonista central de su novela Manhattan Transfer (1925). La ciudad vive, se manifiesta a través de sus personajes.

Para cualquier lector es obvio que en todo texto narrativo -hablemos aquí de novela- un narrador o narradores dirigen a alguien una narración, donde actúan unos personajes que se relacionan entre sí o con ciertos objetos, y en ambiente o lugar determinados.

En el presente trabajo trataremos de discurrir un poco, de ver qué nos dicen, y cómo aportan al lenguaje narrativo la presencia de esos objetos en la novela de Dos Passos arriba citada.

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Un objeto cualquiera deviene símbolo cuando se establece una relación directa con la psicología de un personaje o una comunidad, esto es, cuando dice algo con relación a su identidad, a sus miedos, sueños, ambiciones, recuerdos, fracasos, etc. Todo símbolo se inscribe en el tiempo. Puede ser una rememoración de un importante momento o suceso pasado; Puede ser una transcripción a otro lenguaje de un fenómeno presente interior o exterior (a un personaje o actor); o puede ser el anhelo, una meta, objetivo, algo a lo que se tiende.

En este marco se da un caso especial del fetiche y el tótem. Un objeto cualquiera puede devenir símbolo y en algunas ocasiones en talismán: un objeto mágico. Tendencia atávica que reside en mayor o menor medida en todos los seres humanos contemporáneos. Sir James Frazer en su monumental obra The Golden Bough analizó antropológicamente las propiedades mágicas de los objetos: por parecido (magia homeopática), por contacto (magia contaminante), o por simpatía -acción recíproca y a distancia- (magia simpatética).

Pero resulta que cada objeto material, tiene unas propiedades que inciden en cualquiera de los cinco sentidos físicos del ser humano. Así, por concordancia, un símbolo se puede extender a un olor, sabor sensación, sonido, o color. Esto puede generar un recuerdo, un miedo, un anhelo en el sujeto receptor (personaje). De esta manera se completa el puente entre el objeto material y la psiquis humana: el nacimiento del símbolo.

Indaguemos pues algunos de estos objetos-símbolos centrales en Manhattan Transfer. Pero antes aclaremos algo en cuanto al procedimiento. Cuando intentamos desentrañar el significado de un símbolo, partimos de la relación del objeto con el sujeto que lo transforma en símbolo. Luego se da un distanciamiento con el lector. Éste asume la actualidad del texto en su contexto personal, para situarla también en ese ámbito que les es común a la obra y a quien la recrea leyéndola, esto es, el lenguaje. Paul Ricoeur destaca que en esta relación es donde el personaje adquiere una actualidad, y a su vez el lector en esa presencia se ve reflejado para cuestionar su actuar o ser en ese ámbito común (Silva Eduardo, II)

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La ciudad se construye con una base de permanencia. Pero esta se sostiene en cambios continuos. Existe una transformación constante. Lo que concluye da paso a lo inaugural. El ciclo muerte-nacimiento de la naturaleza se aprecia en la ciudad tanto en el devenir urbano (demoliciones, construcciones) como en el de sus habitantes. Una de los capítulos finales de Manhattan Transfer se titula Rascacielos, símbolo del crecimiento urbano, allí uno de los amigos de Jimmy Herf y Ellen, llamado Martín se suicida y como homenaje los dos primeros le ponen su nombre a su hijo (Pág. 374). Una vida comienza a partir del fracaso de otra. De algún modo se da una transferencia a partir de los nombres de una identidad a otra.

Ahora bien cada uno de los personajes carga un tráfago de su pasado, que es la materia de su presente. En algunos casos su peso es tan grande que provoca una movilización tal que el personaje termina por no adaptarse a la ciudad, conduciéndolo a lo que Manuel Delgado denomina la nihilización. En la novela este caso lo representa claramente Bud Koperning. Habiendo asesinado a su padre en su villa, ahora en Nueva York observa detectives de sombrero hongo en todas partes que lo siguen (Pág. 170). Su presencia resulta para él tan evidente que describe sus gestos, e inciden contundentemente en su ser, que el miedo lo impulsa a huir. La novela no deja totalmente claro si son meras representaciones de Bud o existen en verdad. Pero puesto que el siempre anda en la calle sin ningún tipo de disfraz, si fuesen reales hace mucho lo hubieran capturado, nadie invertiría en una parafernalia de detectives para seguir y apresar a un simple vagabundo culpable de parricidio. Resulta clara entonces la paranoia de nuestro personaje. Síntoma constante de las ciudades Así, Bud tiende a desplazarse siempre, no llega a adaptarse a un trabajo o lugar, esto es: no se adapta a la ciudad. Para usar la terminología de Manuel Delgado este personaje nunca logra constituirse como urbanita o ciudadano.

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Esa actualidad del pasado se ve representada también en las construcciones, que generalmente se hacen sobre las ruinas de algo anterior, como los templos cristianos que se construían sobre los paganos para demostrar su dominio.

En la novela, Mr. Perry es un ingeniero que trabaja en una constructora. Lo monumental, el avance del progreso es su cometido. Al final del espacio en que el narrador cuenta su escena Mr. Perry halla en el suelo el cráneo de un morueco y exclama: –Caray, debió ser un gran morueco. (Pág. 28)

A primera vista este hallazgo no tiene nada que ver con lo narrado. Pero no es un simple agregado paisajístico sin sentido, no. Un carnero semental, posee un doble simbolismo. Por un lado es el animal de sacrificio en la biblia. Por otro representa la fuerza masculina de la fertilidad en la naturaleza. La relación se da claramente, ese progreso y avance se da a partir del abandono de eso valores antiguos y tradicionales que congregaban espiritualmente a algo así como una comunidad, es decir, lo que integra. Y, nadie puede negar que los individuos deben adaptarse socialmente en la ciudad con fuerzas que poco o nada tienen que ver con los paisajes y ritos de naturaleza.

De este modo se da una especie de orfandad. De la seguridad de la matriz, que en un nivel de lo imaginario se equipara con la naturaleza, que es la que provee todo, se pasa a la ciudad donde ha y latencia de una amenaza o peligro constante, pero en el sentido de la no integración, del no cuadrar, pues de otro modo en la naturaleza los animales y los cambios climático también constituyen amenaza. En la Nueva York de Dos Passos un símbolo claro de este peligro y amenaza constante es el aroma de petróleo que a varios personajes los hace pensar en incendiarios (Pág. 25 y 76). Éstos son una presencia tácita en el texto, pues nunca se nos llega a mostrar a uno directamente, sino que se sospecha, se siente su presencia, a través del olor a combustible. Claro, los incendios sí son una presencia real. Pero su origen es atribuido a una fuerza que se quiere domesticable, para así poder aplacar y/o defenderse de sus efectos.

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Existen objetos que representan el esplendor de un pasado. Así para Joe Harland un negociante de bolsa venido a menos, su corbata azul representa el momento de su esplendor (Pág. 152). Esa corbata es el símbolo de cuando estuvo integrado a la ciudad. Ahora siente que todo va en su contra, y para clarificar esto el narrador nos muestra que colgado sobre su cama de su cuarto de alquiler que ya no puede pagar, está el cuadro de La caza del ciervo, un cuadro de Jan Brueghell que representa a una jauría de perrosabalanzándosee sobre un siervo viejo: eso es en ese momento Joe Harland.

En la novela hay una mujer elegante que pasea por la ciudad. Los personajes la observan, pero ésta no interactúa con ellos es un objeto del paisaje y quiere representar un anhelo de porvenir. El capítulo se titula La dama del caballo blanco (Pág. 135) y contrasta la somnolencia de Ruth amiga de Herf el hambre de este con la elegante dama.

Otro símbolo de ese anhelo de porvenir es la lluvia. Ésta tiene la característica de refrescar y fecundar la tierra, además purifica. Ellen la requiere cuando recién se casa con su primer hombre, John: Cuando llueva seré feliz (Pág. 125). Y otra mujer amante del el abogado Baldwin llamada Cecyl luego de que éste la decepcionara dice -Ojalá lloviera (Pág 341)

La lluvia tiene esa capacidad de purificar de las heridas. Es una suerte de símbolo de un pasado que se da a la tierra para que a partir de allí, surja un proyecto nuevo ya en cicatriz las heridas.

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Las puertas constituyen el intermedio entre un lugar y otro claramente diferenciado. En la novela se destacan las puertas giratorias, incluso hay un capítulo así titulado. Jimmy Herf tendrá mucho que ver con ellas: atravesará las puertas giratorias que triturarán su vida como carne de salchicha.(Pág. 129)

Es decir entrará y saldrá de distintos lugares y situaciones, tendrá claro que esa ciudad le ofrece encuentros momentáneos (al entrar o salir de un lugar se observan rostros que quizá nunca se vuelvan a ver). Hay una densidad de lo pasajero en que se recubre todo. Los ritos de paso dan una sensación de la prisa. Muchas veces no terminamos de adaptarnos a un proceso cuando ya está caduco y es necesario pasar a otro.

BIBLIOGRAFÍA


Delgado, Manuel. El animal público. Barcelona: Anagrama 2002.

Dos Passos, John Manhattan Transfer. Madrid: Editorial Bruguera 1986 (1925). Versión castellana de José Robles.

Silva Arévalo, Eduardo. Paul Ricoeur y los desplazamientos de la hermenéutica. Revista hermenéutica Vol. XLVI Pontificia Universidad Católica de Chile, 2005.


JESÚS WLADIMIR ASCUNTAR OVIEDO 2.009 ©

UNIVERSIDAD DEL VALLE

LA CIUDAD COMO AGENTE TRANSFORMADOR – Manhattan Transfer

Persecución de la felicidad, Inevitable persecución…

Derecho a la vida, a la libertad y…Una noche negra sin luna.”

Jhon Dos Passos

La ciudad de Nueva York está compuesta por muchas partículas que fluctúan e interactúan todo el tiempo entre sí. Juegan, dándole una movilidad constante que permite su progreso y cambio. Una transformación que a medida que corre el tiempo, no sólo afecta a la ciudad sino también a quienes la habitan. Todos los actores de este espacio viven una psiquis diferente, lo cual permite que la ciudad sea un espacio polifónico. Se teje con gran variedad de hilazas dejando ver como se convierte en un collage de vidas, de rituales del cotidiano. Mostrando cómo éstos sujetos son víctimas de un proceso de integración a éste agente contenedor llamado ciudad.

Manhattan Transfer deja explicita su condición desde el inicio. Transfer, es decir, transformación y proceso de cambio. Una ciudad que busca ser algo, no se sabe a ciencia cierta que. Jhon Dos Passos muestra como la ciudad a medida que va progresando, juega un rol diferente con cada uno de sus actores y al analizar la respuesta de estos, podríamos decir que en cierta medida la ciudad les acepta o rechaza.

Nueva York es la metrópoli que funda un estado inicial en el que empezarán a transitar los personajes. Más tarde entra en juego la crisis económica y la primera guerra mundial que conseguirán que la ciudad se transforme a una velocidad caótica y que automáticamente ejerza una fuerza selectiva sobre todos los actores. Para analizar este proceso de Transfer que sufre no sólo la ciudad, sino también los urbanitas, estudiaré la novela en sus tres secciones y en cada una veremos la transformación de los personajes.

En la primera sección, Nueva York constituye un espacio de anonimato para los sujetos que llegan o que nacen. Ellen, aparece convertida en ese bulto amorfo que suele ser un bebe, Jhon Dos Passos la describe como “un hervidero de gusanos”. Lo cual se convertirá también en la primera iconografía de la ciudad, atestada de urbanitas que se retuercen entre las calles, entre el calor y la ofuscación, no deben parecer otra cosa que gusanos. En esta sección se observa cómo los sujetos se plantean en una posición inicial frente a la ciudad que se transforma en metrópoli y de que manera interfiere para hacer que los sujetos cambien y se instauren en un rol o perezcan en el intento.

Ed Thatcher se enmaraña inmediatamente en el rol de ser padre y asume una figura protectora hacia Ellen y Susie. La capacidad creadora del hombre hace que Ed esté lleno de felicidad y gozo, lo cual gira como fortuna y le muestra la verdadera cara de N.Y: pretenciosa y tramposa. En la mente de Ed se vislumbra la figura de una Ellen proyectada hacia la ciudad, pulcra y revestida de atributos morales. Esta utopía se va desvaneciendo a medida que Ellie tiene un contacto directo con la ciudad. Una visita al teatro (propiciada por su padre) fijará sus propósitos: No ser niña, porque las mujeres se quedan en casa y su madre enferma, mientras por fuera hay un teatro que representar. Entonces adopta la figura masculina de acuerdo con la moral que rige la ciudad, es el hombre la figura fuerte. La niña crece sin su madre, lo cual le permite seguir construyendo la psiquis masculina, pues sólo tiene como referencia la imagen de su padre. En este punto el miedo juega un papel importante, pues se apodera de Ellie por las noches, se transforma en un violador que acecha y que se oculta en la calle inmensa. Sin embargo su ansia masculina le permite ocultar los miedos y simular fuerza ante sus compañeritas, pues ella no es una niña sino un chico.

-No hay miedo de que me secuestren a mí,

-Ellen. Eso sólo les pasa a las niñas.

-¿Cuándo yo sea grande podré hablar así a la gente de la calle?

-No, querida, ciertamente que no.

-¿Y si fuera chico podría?

-Creo que podrías.” i

Ed Thatcher depende de la presencia de Susie, pues es ella quien le indica como se debe comportar y que acciones seguir. Con la desaparición de Susie, lo primordial será que Ellie viva con lujos mínimos, que según el imaginario de triunfo, hará que los niños crezcan sanos lejos de los vicios que pululan en las calles. El único deseo firme de Ellen serán sus caprichos. Vivirá basada en su niñez como la situación idílica que le corresponde en la vida, un mero juego sin implicaciones serias. Entonces antes de que acabe su adolescencia y se defina adulta. Ella se expulsa de esta formación por medio del matrimonio, lo cual la convertirá en una mujer antes de que ella pueda saber de verdad lo que es. De nuevo ante la evasión de sus temores y llegará el momento en que esté feliz.

Un gran personaje se construirá en Bud. Huye del interior del país, de un ambiente rural para darse de frente con el cemento y encontrarse con el culto de la imagen, la tortura del hambre. Bud se somete a un cambio físico, con lo cual se queda a mitad de camino, pues en la búsqueda del éxito también cuenta el carácter. Bud no es bien recibido por la ciudad, sólo en una ocasión beberá invitado y gozará de unas caricias también invitadas. Kopperning no sabe como debe enfrenta a Nueva York, por esta razón vivirá en la frontera. Se constituirá como un outsiderii y, como el mejor de los vagabundos, buscará vivienda en el espacio que no pertenece a nadie, o más bien en los sitios de transitoiii. El puente le permitirá conocer la miseria y tendrá un encuentro con personajes que son cómo él, y que ambicionan igual que él un fajo de billetes. Este puente es un espacio de viaje por medio del cual Bud salta a la vida que siempre esperó en busca de alguna mísera transformación.

Emile y Congo son camareros en un barco. Emile por un lado harto de la vida en el mar quiere probar suerte en Nueva York. Congo parece un poco más bohemio pues se queda haciéndole compañía a Emile, lo mismo le da salir en un barco que quedarse en tierra firme. Congo es un personaje que se moverá con rapidez y todo el tiempo encontrará en el viaje una alternativa para refrescar la búsqueda del tan anhelado éxito. Ambos se quedan de camareros, ante lo que se verá que mientras la conducta de Congo opta por la salida de la ciudad Emile prefiere usar el método de la ascensión social, aparece Madame Rigaud, no solo como mujer sino como objeto que se debe alcanzar, una tienda que administrar.

Jimmy Herf llega con su madre a N.Y. Situado en una posición social favorable. Una característica importante en este personaje es que no se ubica en un lugar especifico, es decir, permanece en un sitio de transito representado en el hotel, sin un hogar fijo y únicamente su madre, ella su refugio y su protección. Un niño asustado ante la inmensidad caótica de la ciudad. A causa de la enfermedad de Lily, Jimmy se ve obligado a frecuentar la casa de sus tíos, donde se enfrentará por primera vez ante un rol y será recibido a golpes. Los Merivale quedan a cargo de Jimmy en el momento que muere su madre. Sus tutores pasan a ser su familia, en la cual priman los deberes católicos y la búsqueda del éxito cómo la única manera de ser feliz. La desaparición de Lily es un duro golpe para Jimmy, pues no sólo pierde su punto de conexión al mundo, sino que es arrojado de improviso a la vida social y es acechado por su tío Jeff que busca que la herencia quede en manos de su empresa.

Yo no creo que tengas una noción clara de las cuestiones monetarias… hmm… Un entusiasmo suficiente para ganarte la vida, para tener éxito en este mundo. Mira a tu alrededor… El ahorro y el entusiasmo han hecho de estos hombres lo que son” iv

En el primer round que enfrenta Jimmy se podría decir que sale victorioso en la huída, aunque se muestra sumiso ante las propuestas del tío. Su interior hierve en decepción y melancolía, la única salida es el escape de la ciudad.

El tío Jeff y su oficina se pueden ir al diablo” v

George Baldwin será un personaje fundamental, pues a partir de su necesidad de reconocimiento como abogado, debe sacar provecho del accidente de Gus Mcneil. Lo cual se convertirá en un vórtice que los unirá y construirá sus futuras carreras, el uno como reconocido abogado y el segundo como político corrupto.

George no sólo se encuentra en una situación desesperante a nivel económico, sino que le acosa la imagen de una mujer hermosa, que es representativa en dicho universo de los negocios y la gente de la alta clase. Así interactúa con Nellie, que necesita de ese calor que le brinda George para sentirse mujer dado que Gus esta quebrado quien sabe en cuantos pedazos. Gus Cobra la indemnización, adquiriendo así un nivel social nunca esperado (antes del accidente quería volver a las labores del campo). En este trío, lo fundamental es el poder. Así Nelly podrá fácilmente regresar al lado de su nuevo adinerado esposo.

Esta primera sección se construyen identidades y situaciones básicas para continuar la historia: Ellen se reafirma como niña(o), Jimmy desprecia a N.Y y se hace evidente su anomiavi, Bud fracasa en su proceso de adaptación, Emile se instala cómodamente, Congo peregrino, George y Gus le dan inicio al poder político. Con estos personajes configurados se da paso a la siguiente sección en donde N.Y plantea nuevas situaciones, entrelaza los personajes y exige de nuevo un cambio, mientras atraviesa por una crisis económica y se presenta el inicio de la guerra.

La ciudad ejerce una presión que exige que el urbanita busque una salida de evacuación, una ruta de escape hacia el olvido, la no-conciencia de ese espacio animalizado, necesaria para que el ser humano de un respiro y descanse de su opresión. El licor aparece constante y con presencia fuerte en la vida de los ciudadanos. Necesario a diario para algunos, transformador y revelador para otros.

En está sección hay un capítulo titulado “Fuimos a la feria de los animales”. Donde claramente se muestra como todos los urbanitas entran en un proceso de transformación de acuerdo con el ambiente en que se mueven. Todos los personajes se encuentran reunidos en un bar-restaurante y aparece el licor. En estado de embriaguez el hombre se muestra tal como es; animal celoso y posesivo que defienden su territorio, otros que se esconden y estallan, otros que sencillamente corren por la calles lluviosas clamando una respuesta a esa incógnita llamada vida en N.Y. Una vida animalizada en esa jungla de seres carnívoros que huyen de sus propias vidas, de esa ciudad en caos que no les deja descansar.

Mientras tanto los personajes buscan la felicidad, el éxito o por lo menos un empleo. Ellen aparece como el eje de N.Y con el éxito tremendo que tiene en el teatro, pero en su interior se teje el hartazgo, la llenura de hombres que la rodean y que quieren acceder a ella. Ante tanta oferta adopta su papel masculino y presenta a una mujer liberada. Se divorcia de Jojo, después de haberle puesto un sin fin de cuernos. Ellen interactúa con los personajes y sólo construye relaciones efímeras que se evaporan después de una conversación. Aparece un hombre que llena las expectativas de Ellen: Stan y su incontrolable deseo de embriaguez para escapar, Ellie encuentra en él a un niño del cual debería cuidar. Stan vuelca a Ellen en la desesperación y la sume en el abandono luego de que aparece casado para enfrentar la muerte.

las dos mujeres lo empujaron al cuarto de baño. Él se desplomó flácido, en la bañera, y se quedo dormido con los pies en el aire y la cabeza sobre los grifos. Milly chasqueaba la lengua rápidamente.

-Es como un bebé que tiene sueño cuando se pone así-murmuró Ellen con ternura”vii

Sin este único deseo de poseer a Stan, Ellie sufre la anomia. La ciudad le hace una mueca, pues el éxito, lo único que regala es el constante acoso de los pretendientes, que desean atar una cadena a su cuello. Finalmente esa pequeña broma que le juega Stan al dejarla preñada, en tal situación la única salida es la muerte de nonato.

Jimmy inicia su carrera de periodista y se encuentra un poco centrado económicamente. Aunque su sensación de ciudad aun presenta un panorama desolado, de transiciones y caminatas en la calle bajo la lluvia. Ellen se muestra ante él cómo la posibilidad, el encanto femenino. Más tarde se encontrará con Joe Harland (Tío) y podrá contemplar cómo es que se juegan los roles en N.Y, pues si un día se despierta en la opulencia, al día siguiente se puede estar durmiendo bajo un puente. Otra persona que influye en la vida de Jimmy es Stan, pues le presenta un mundo inconstante, lleno de necesidades que la ciudad no puede suplir y ante la cual lo mejor es el olvido y enfrentarse luego con la resaca. Ante la guerra, para Jimmy se abre una alternativa de escape de la ciudad, buscar por fuera de ese nido de ardillas que corren despavoridas, ese hervidero de gusanos, ese sentirse mosca que se asea únicamente para enfrentarse a la muerte.

Baldwin se convierte en uno de los abogados más prestigiosos de N.Y y permanece aliado con Gus Mcneil, quien en la opulencia bajo las embestiduras públicas se convierte en un corrupto que puede solucionar cualquier problema de poder que se presente en Nueva York. Pues en sus manos tiene la formula “votantes” para seguir con el mando del bastón de oro. George aunque también con el dinero y la posición social en las manos, lo único que le hace falta es la ambición de una mujer hermosa que ya no puede fijar en la regordeta de Nelly y tampoco Ellen satisface las peticiones de George, pues su espíritu libre o más bien indeciso opta por rechazar las cadenas de oro.

Stan juega un papel similar al de Bud Kopperning, pues aunque no es un vagabundo. Vive como ser fronterizo, siempre perdido en las calles bajo el efecto del licor. Despreciando pero aprovechando la aristocracia. Un ser liminal que va y juega siempre al olvido. Rehuyendo del éxito y buscando amores esporádicos. Stan como buen representante del outsider, permanece en la calle, más que en su propia casa que en ningún momento es mostrada; anda en los bares, en los restaurantes y si desea dormir busca la casa de Jimmy. El hogar de Stan está figurado en su automóvil que siempre lo transporta de un lugar y de una situación a otra. Finalmente aparece casado y tratando de formar un hogar con una chica que probablemente no conoce. Stan es dominado por el movimiento, la no adaptación termina por expulsarlo y le regala la muerte.

Abandonando la segunda sección vemos que los urbanitas han interactuado entre ellos generando situaciones que determinarán el proceso de la ciudad que está naciendo y que se enfrenta con los sujetos que la habitan. Los trastoca y les indica que deben cambiar, los enfrenta y les dice: aquí vives y así es como se vive. En la tercera sección se revela que la primera guerra mundial terminó y lo que se muestra es el cuadro que vive Nueva York, de cómo sus personajes son tocados y transformados. En esta última parte se puede ver la carga que pesa sobre los ciudadanos, como un caos que anuncia el apocalipsis. Encarcelados por esa ciudad que ya no es la misma que dejaron hace años, esa ciudad que los recibe imposible. El escape, el licor es prohibido.

En este entorno de prohibición aparece de nuevo Congo Jake ser liminal que habita en el puerto, esa frontera que le facilitará el contrabando. Intercambiar, no sólo licor, sino también de roles y así se constituirá Congo como un personaje que alcanza un estado de confort, eleva su estatus social. Entonces se hace entendible la dualidad triunfo fracaso. Pues mientras que Congo, asciende. Jimmy Herf se inclina hacia la nada, en un estatus de asalariado y abandonado. La vida forajida de Congo se convierte en ejemplo de satisfacción o por lo menos de vida interesante. Incluso Jimmy, mientras cuenta el espectáculo de cómo llega el contrabando por medio de su amigo, se atribuye algunos hechos que él en realidad no había realizado, se atribuye un carácter heroico, sabiendo a ciencia cierta que él es el anti-héroe neoyorkino.

Oh, yo andaba por allí, cuidando de no meterme el peligro. No podía distinguir los de un bando de los del otro…Todo estaba oscuro y húmedo…Aquello era un lío… Al final saqué a mi amigo el bootlegger de la refriega cuando le rompieron la pierna…La pierna de palo.

Todo el mundo gritó. Roy llenó otra vez de ginebra el vaso de Jimmy.

-¡oh, Jimmy-arrullo Alice-, que vida más emocionante!”viii

Jimmy regresa a N.Y, no por volver a la ciudad, sino por Ellen y su hijo. El personaje de Jimmy se ve cada vez más nihilizadoix, pues necesita fingir que le agrada la idea del regreso. Pero se siente fracasado por haber regresado. Lo único que hace es vagar por la calles buscando borrachera, transformándose en las avenida y viviendo aventurillas en el puerto. Se niega al trabajo en un principio, pero no puede dejar que Ellen lleve toda la obligación. Finalmente Ellen lo abandona, y él se va directo a la nada, admite la derrota por las calles de Nueva York y parte hacia cualquier lugar.

Ellie es una niña que sabe jugar, sabe que es caprichosa y que siempre va a estar papí allí para cumplir sus deseos, sus exigencias, atender sus banalidades. Todos los hombres son manipulados por Ellen. Sin ningún problema ella decide regresar de Europa. El éxito la recibe de nuevo con los brazos abiertos y le sobran las ofertas de empleo. Ellen podría metaforizarse con la ciudad, sin embargo yo prefiero llamarlo como una relación de madre e hija, Ellen es la chica preferida de la ciudad, que tiene las puertas siempre abiertas, sin embargo no son hijos eternos y por lo tanto hay varios, Ellen está a punto de ser reemplazada por la ineluctable mano del tiempo. George Baldwin la seduce con lujos. Ellen abandona a Jimmy, aburrida de la literatura y de las ideas izquierdistas. La ciudad aunque su madre, no puede llenar la idea de amor de Ellen, ni tampoco podrá hacerlo ningún hombre que pretenda hacerse su dueño.

-Yo creo que no amo a nadie por mucho tiempo, a menos que estén muertos… Soy una criatura imposible. ¿Para qué hablar de ello?”x

Ellen decide quedarse con la vida lujosa que le ofrece Baldwin, si igual será una vida sin amor mejor que sea bien vivida. George Baldwin alojara su tristeza y su vejez en Ellie aunque ella no le quiera, pues su deseo solo es tener un regazo de mujer elegante y hermosa en el que se pueda refugiar. La vejez acometerá con Ellen y la entregará en brazos de un hombre que la hará ver más joven.

La guerra marcará fuertemente una gran parte de la ciudad, y marginará a los veteranos de guerra, que fueron héroes de guerra, pero allá en ese continente alejado. La ciudad es otro espacio que les exigirá nuevas batallas. Por un lado Joe o`Keefe se pone al liderazgo de un movimiento de veteranos que peleará por obtener una pensión que les permita vivir placenteramente. Lo cual será aprovechado por Gus y les prometerá apoyo a los veteranos para conseguir votantes y lograr poner a su esbirro en el poder. Gus se ve seriamente contrariado, pues su socio de cabecera George, ha decidido voltearle la espalda y lanzarse al gobierno con otro partido político.

Los veteranos son rechazados de todos los lugares, bien porque no saben hacer nada o porque los ciudadanos temen meter un asesino en su negocio. Así llegamos a Dusch, quien será apaleado por N.Y; se le negará el trabajo y será expulsado de su casa. Acompañado de Francie recorrerá las calles, la ribera del río y transitara el puente. Todo el rechazo que da Nueva York a Dusch lo traerá de nuevo con la idea de regresar al ejército, pues allí por lo menos se come y se duerme. La frustración de Dusch y Francie se transforma en delincuencia pues será este el único medio con el que pueda obtener dinero. La ciudad no cesa y, finalmente logra excluirlos del ámbito social y los recluye en la cárcel.

Pero no todos los veteranos son desdichados. James Merivale representa el rol de militar perfecto que logra alcanzar el rango de capitán durante la guerra. Encuentra una Nueva York de puertas abiertas en cuanto al plano laboral y su familia lo recibe como el nuevo hombre de la casa. Pero esta responsabilidad pesará en demasía sobre los hombros de James y la ciudad se burlara de él, pues su necesidad de ascenso permitirá que la honra de su hermana sea vejada y con ella la reputación de su familia. Su integridad se desmorona, pues pierde autoridad ante él mismo. La ciudad le proporciona una victoria pero al mismo tiempo le da la derrota.

La novela Manhattan transfer muestra con detalle, cómo una metrópoli y su vida acelerada, marca a todos los personajes con un aspecto sombrío y desolador, la derrota de la unidad completa, es decir de la ciudad. A excepción de Congo que al parecer logra escapar de ese territorio salvaje y refugiarse en la tierra de nadie, donde la ciudad se corta, se transmuta y fluctúa. Es el sitio donde el monstruo del umbralxi puede hacer de las suyas.

Bibliografía

  1. DELGADO RUÍZ, Manuel. El animal público. España editorial anagrama 1999.

  2. DOS PASSOS, Jhon. Manhattan transfer. Circulo de lectores.

iDos passos, John. Manhattan Transfer. Página 93

iiDelgado Manuel. El animal público. Página 111

iiiDelgado Manuel. Op cit. Página 104-105

ivDos passos, John. Op cit. Página 155

vDos passos, John. Op cit. Página 157

viDelgado Manuel. Op cit. Página 91

viiDos passos, John. Op cit. Página 255

viiiDos passos, John. Op cit. Página 381-382

ixDelgado Manuel. Op cit. Página 95

xDos passos, John. Op cit. Página 405

xiDelgado Manuel. Op cit. Página 105

Gustavo Adolfo Palacios. UNIVERSIDAD DEL VALLE

LOS MONSTRUOS DEL UMBRAL EN Manhattan Transfer

La novela trata sobre la transformación que se da en Manhattan a los comienzos del siglo XX, dado a la inmigración en grandes cantidades que se dio desde mediados del siglo XIX, al desarrollo industrial, del transporte y al comercio. Esto hizo de New York una de las ciudades más pobladas del mundo a principios del siglo XX con más de cuatro millones aprox1. New York era la puerta para que muchos inmigrantes vinieran a ella con la idea de cumplir su sueño americano, llegaban con una ideología preconcebida de la libertad: de pensamiento, de habitar en ella, de crecer en la escala económica y alcanzar el éxito, etc.

La desesperanza y el triunfo del sueño americano se puede rastrear en la obra a través del pensamiento, vivencias y del diálogo de algunos personajes. Para ello trabajaré con algunos personajes que el autor de la novela desarrolló para mostrar a la ciudad desde otra perspectiva, no como la que pensaban o creían los inmigrantes de otros países o del mismo Estados Unidos, sino como era realmente la ciudad: no humana, insegura, sus habitantes luchan por subsistir, por abrirse camino entre ese montón de personas desconocidas, que al igual luchan por no dejarse hundir por esa ola de cambio, de transformación que está teniendo la ciudad.

En la novela trabajaré el desenlace de los siguientes personajes: Bud Korpenning, que llega a la isla de otro pueblo de Estados Unidos pero que no logra una adaptabilidad en la ciudad y muere, Stanwood Emery, joven rico que tiene una vida bohemia, despreocupada y que también muere; Emile y Congo dos inmigrantes que son camareros navegantes que llegan a la ciudad con el propósito de conseguir plata; Gus McNiel y George Baldwin, que dada a una situación en común se hacen amigos y ambos logran subir en la escala socioeconómica de Manhattan; Jimmy Herf, que permanece en toda la historia de la novela pero nunca se da una afinidad en él y la ciudad. Tomaré ejemplos de situaciones vividas por estos personajes para presentar las partes en que se aborda este tema de la desesperanza y triunfo del sueño americano.

Una caracterización que encuentro específica para cada uno de estos personajes es que son monstruos del umbral, según las tres fases de los ritos de paso que presenta Delgado que a la vez los toma de Arnold Van Genep:

los tránsitos entre apartados de la estructura social o del universo presentaban una secuencialización en tres fases claramente distinguibles: una inicial, llamada preliminar o de separación.., una etapa intermedia, que era aquella en que se producía la metamorfosis del iniciado y que era llamada liminal o de margen, y un último movimiento en el que el pasajero se reincorporaba a su nueva ubicación en la organización social2.

Cada uno de estos personajes se encontraba en una etapa inicial preliminar que abandonan bien sea por razones de desplazamiento o por el cambio socioeconómico que tienen; en la segunda etapa deambulan en ese tiempo- espacio como seres liminoides en busca de un acomodo socioeconómico, en el que sólo George Baldwin, Gus McNiel, Ellen Thatcher y James Merivale logran reincorporarse a la estructura social; los demás quedan en esa etapa liminal, absorbidos por esa nada en la que se encuentran y de la cual no podrán salir.

Bud Korpenning es un personaje en transe que llega a Manhattan con la expectativa de lograr un acomodo tanto social como económico: “-Voy a darle un consejito, amigo, que no le costará nada. Antes de ponerse a buscar, aféitese, córtese el pelo, cepíllese el traje, que está lleno de pelusa. Así le será más fácil encontrar algo. En esta ciudad lo que vale es la facha. –Yo puedo trabajar como cualquiera. Soy un buen trabajador –gruñó Bud”3. El no encontrar un acomodo laboral lo lleva a divagar en un estado de liminalidad: “-¿Cómo es que está usted sin trabajo, buen hombre? –Será, digo yo, porque aun no l’he cogío el tino a la ciudá. Yo nací en una granja y ayí m’he criao”4; es “un personaje no clasificado, indefinido, ambiguo. Se le asocia con frecuencia a la muerte”5, y así termina su vida después de tanto deambular por las calles de Manhattan, sintiendo su sueño frustrado y con la imposibilidad de salir de la ciudad, que lo ha absorbido en ese transe, negándole la posibilidad de lograr un status social y sumiéndolo hasta la misma muerte: “Vaya donde vaya es igual. Ya no puedo ir a ninguna parte… Bud se echa bruscamente hacia adelante, resbala, se queda colgado de una mano con el sol en los ojos. El grito se ahoga en su garganta al caer”6.

En relación con Bud está Stanwood Emery un joven rico que se encuentra ya en un estado liminal, que busca obsesivamente el fracaso y la perdición con total éxito7, ambos personajes son devorados por esa selva de cemento, de calles, de rascacielos de incontables ventanas; en este caso Stan tiene todas las posibilidades de ascender en esa escala socioeconómica gracias al gran capital que tiene su padre, pero prefiere gastar su vida en un estado constante de embriaguez, “-Beberé…, beberé hasta que cuando me corte salga whisky a chorros. ¿Para qué sirve la sangre cuando se puede tener whisky en las venas?8, en viajes, en vivir como un outsider buscando el fracaso, “él expresa todos los caminos por los que sólo a él le es dado transitar, no a nosotros”9, con la libertad de moverse en esos umbrales de forma inversa, hasta encontrarse en su camino con una muerte inflamable: “… El petróleo le lamió con su lengua blanca. Perdió el equilibrio, agarró el mechero. El mechero cedió. Tendido de espaldas en un charco, frotaba cerillas. Mojadas, no prendían. Una crujió, se encendió. Stan protegió la llama cuidadosamente entre sus manos”10.

Emile y Congo son dos inmigrantes que llegan a Manhattan para hacer realidad el sueño americano de triunfar en ese país; es Emile el que desea más abrirse paso en esa ciudad y dejar la pobreza en que vivía, mientras el interés de Congo es más por el placer, “-Lo que yo digo es que quiero llegar a algo en este mundo. Europa está podrida, apesta. En América uno puede abrirse camino. El nacimiento no importa, la educación no importa. Todo es abrirse camino. –Y si hubiera aquí ahora una buena hembra, cachonda, aquí mismo en la cubierta, ¿no te gustaría revolcarte con ella?”11. En la novela se da un vuelco y el que logra el triunfo a base del tráfico ilegal de alcohol es Congo y Emile termina convertido en su cocinero: “Tengo un cocinero buenísimo… cuando vine la primera vez a New York, hace quisá veinte años, había un tipo en el barco… Él y yo nos escapamos juntos y siempre él me desía: Armand, tú nunca triunfarás, muy peresoso, muy amigo de faldas, muy… Ahora él es mi cosinero… un chef de primera, la vida es cosa graciosa, señor Herf”12.

Encuentro en estos dos personajes ese tránsito en las tres fases de esa estructura social y es Congo el que tiene el poder de llevar a cabo ese sueño americano, es un ser fronterizo que no tiene un límite, que ve a Nueva York como una tierra de Nadie con “puertas o puentes cuya función primordial es la de ser franqueables y franqueados, escenarios para el conflicto, el encuentro, el intercambio, las fugas y los contrabandeos”13. Emile aunque logra pasar esos ritos de paso no cumple su sueño americano de abrirse puertas y triunfar, termina su vida como cocinero de su amigo.

Gus McNiel y George Baldwin se encuentran en una fase preliminar, con trabajos estables, pero una situación en común les abre la puerta y ascienden en el status social de la ciudad. En el accidente de Gus, George ve la oportunidad de ser conocido, de encaminarse por ese rito de paso que le permite el tránsito de status social a otro”14, de salir de esa nada que lo está empezando absorber; también es la oportunidad para Gus de escalar socialmente, aprovechando el dinero dado por la indemnización del accidente. A partir de ahí, la relación socioeconómica de Gus y George estará ligada y el triunfo de uno será el del otro: -… Pero, diablos, si no hubiera sido por mí no hubiera usté salido nunca fiscal del distrito. –Ya sé que usted siempre ha sido un buen amigo mío y espero que seguirá siéndolo”15.

Por último está Jimmy Herf, como el personaje que siempre está en ese umbral liminal y que nunca pudo adaptarse a la ciudad, ¿Para qué habremos vuelto a esta cochina ciudad?”16, conservando siempre un pensamiento crítico con respecto a todo lo que gira en torno suyo: -Lo peor que a mí me pasa es que no sé bien lo que quiero; por eso ando dando vueltas, lo cual es desesperante y descorazonante”17. En todo el transcurso de la novela Jimmy es un pasajero, permanece en esa nada, en ese estado liminal que le da una libertad comparada a la de Stan en el sentido de desobediencia de las normas establecidas, es un “… personaje moralmente ambivalente con un acomodo social débil o que se rebela o cuestiona axiomas culturales básicos… Su estado es el de la paradoja, el de alguien al que se ha alejado de los estados culturales claramente definidos”18. Así termina su rol en la novela, cansado de una ciudad en la que se ha sentido una nada y que no ha significado nada para él: -Oiga, ¿me deja usted subir? –pregunta al hombre pelirrojo que lleva el volante. -¿A dónde va? –No sé… Bastante lejos”19.

Teniendo en cuenta la biografía de Dos Passos, se pueden identificar rasgos característicos de su forma de pensar, de ver la ciudad y de su profesión en el personaje Jimmy Herf, quién también es periodista (aunque no de buen gusto), viaja a Europa como corresponsal de la Cruz Roja y al igual que el escritor poseen una mirada global sobre la situación mundial, lo que hace de New York un retorno al caos, a la miseria, al estancamiento y a la asfixia. Es a través de Jimmy que tenemos las constantes críticas en apelativos sobre la ciudad20, bien sea cuando habla con su primo Joe Harland o en su discurso a Congo sobre escalar y fracasar en la ciudad. Este personaje se identifica con el escritor y se puede sentir tácitamente la profundidad psicológica que inyecta Dos Passos en los diálogos de Jimmy con los demás personajes.

BIBLIOGRAFÍA

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1 Según portal de internet http://www.es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_Nueva_York, en el que la ciudad pasa de 4.766.883 en 1910 a 5.620.048 en 1920.

2 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 105

3 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 9

4 Ibídem, pág. 77

5 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 107

6 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 148-49

8 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 246

9 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 113

10 Ibídem, pág. 298

11 Ibídem, pág. 27

12 Ibídem, pág. 448

13 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 105

14 Ibídem, pág. 102

15 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 368

16 Ibídem, pág. 355

17 Ibídem, pág. 206

18 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 107

19 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 472

20Cochina ciudad”, cita 16. Ciudad de Destrucción, pág. 447

YEISON URREA DE LA PAVA ©

UNIVERSIDAD DEL VALLE


MIEDO AL OTRO, MIEDO PROPIO – Manhattan Transfer

Al entrar en el territorio que tiene a Eutropia por capital, el viajero ve no una ciudad sino muchas, de igual tamaño y no disímiles entre sí, desparramadas en un vasto y ondulado altiplano. Eutropia es no una sino todas esas ciudades al mismo tiempo; una sola está habitada, las otras vacías; y esto ocurre por turno.

Ciudades Invisibles, Italo Calvino

Ante nuestros ojos se presenta el nacimiento de una ciudad, la construcción de puentes, rascacielos, crecimiento de la bolsa, la publicidad y el mercado, tocan a cada individuo que se mueva en ella. Cada uno tiene un papel asignado aunque no lo haya elegido, como un proceso involuntario, ya que la ciudad triunfa y fracasa en cada persona que la vive, y estos temas son la principal lucha interior de cada personaje del Manhattan Transfer. Las palabras se desnudan para mostrarnos en palabras de Manuel Delgado “…una colina densa y heterogénea conformada esencialmente por extraños entre sí”

En una ciudad donde las diferentes culturas deberían ser el matiz perfecto para hacer de una parte del mundo, el mundo en su complejidad, donde la riqueza del lenguaje debería dar paso a una nueva forma de comunicación, crece también un comportamiento animal que desmorona todo ese imperio de civilización, la Xenofobia, conducta propia de los chimpancés, rondan por muchas de las mentes y conversaciones Neoyorkinas. Recorriendo el Manhattan Transfer de Dos Passos nos encontramos con que el otro, el del lugar desconocido, es causa de temor, visto como un parásito que absorbe y no aporta, olvidando que la ciudad es cada persona que habita en ella.

New York nace con todo lo que implica nacer; vivir, amar reír y odiar.

El mar se alimenta de muchos ríos y estos de muchas quebradas, igual una ciudad no puede ser lo que es sino es capaz de captar cada sujeto que se mueve en ella, por eso no puede ser homogénea, porque sería todo una réplica exacta del otro, sería aburrida y absurda, nos bastaría con conocer a alguien de cada ciudad del mundo para conocer el mundo en su totalidad, el mar al igual que New York, es Heterogenético, ya que sólo puede dejar de si deja de ser atraído y producir pluralidad, ya que estos se extinguen si lo diferente no llega a ellos.

Sin embargo, a pesar de la necesidad de lo diferente, algunos de los ciudadanos Neoyorquinos sienten un rechazo crucial por el otro, se le tiene miedo al cambio, a la variable, sabiendo que la ciudad también varía su forma de parecer, todos cada uno de ellos, tanto los xenofóbicos como los no, son testigos de los cambios que los tocan, están obligados a la improvisación, lo que los lleva a estar constantemente replanteando su forma:

Lo que pasa es que este pueblo es muy tolerante -El señor Wilkinson frunció el entrecejo gravemente-. No hay otro país en el mundo donde esto se permita… Primero hicimos, levantamos este país, y ahora permitimos a los extranjeros, la escoria de Europa, las heces de los guetos de Polonia, que vengan y dirijan por nosotros en nuestro lugar1.

Dos Párrafos más tarde, Wilkinson señala:

Y añádase a esto la ignorancia de esos sucios judíos y de esos piojos irlandeses a los cuales les damos derecho a votar incluso antes de que puedan hablar inglés2

La genialidad de la crítica a la xenofobia de Dos Passos se ve, en la imagen que nos muestra:

La sirvienta colocó delante de la tía Emily un pollo asado rodeado de tortitas de maíz. La conversación languideció mientras se servía3

No hay palabras, sólo una escena cinematográfica que nos deja pensar, son capaces de menospreciar los inmigrantes, pero ellos están allí haciendo la labor que ellos detestan. Es como si existiera un posible miedo, ya que soy consientes de que no son capaces de acabar con ellos, porque no se van a ensuciar las manos haciendo lo que ellos hacen. Es decir que en el fondo saben que el país es prospero gracias a ellos, qué los extranjeros se parten el lomo para aportar tal vez no su capital, pero sí su fuerza para hacer que ese país crezca, con una conveniencia personal, pero eso los acoge a todos.

Doss Passos es consiente que no asistimos ala construcción de un espacio heterogéneo, sabe que en él existen paseantes a la deriva, peregrinos eventuales, viajeros de autobús, todo un sin número de personas que no dejan ver una parte sino una universalidad a través de la diferencia, entonces qué sería de la novela sin la presencia de Emile, Congo, Madame Rigaud, Cassandra, Bud Korpenig, Zucher y el mismo Ed Thatcher, no sería nada más un situación plana y aburridora, con un comportamiento homogéneo, y qué decir del ejemplo del hombre con barba, que después de ver un afiche de King Gillete se afeita. Al parecer es judío ya que se nos describe en su traje de vestir “una levita” y sabemos el significado que tiene para ellos la barba, sólo él es capaz de mostrarnos como cambia la ciudad a la gente, cómo la atrae y la enamora, como la acoge para sí y será difícil hacer que se vaya. Sólo con este persona se puede hacer esa muestra, con un gringo es casi que imposible. Estos personajes sólo pueden ser objeto del la antropología urbana porque son “estructuras liquidas”.4

El rechazo a los extranjeros, es el rechazo a la identidad propia de la ciudad, el chofer negro taxi, el ragtime es música creada por negros y llegará el jazz para su total captación del ritmo de la ciudad, negarlo sería negar su identidad misma, desconocerse.

Cuando las personas llegan a la ciudad, dejan de pertenecer a otra ciudad, ya que sus triunfos le pertenecen a ella, cada ciudadano establece una idea de progreso que puede llevar a cabo en ella y no en algún otro lugar, si la economía fracasa o crece es para la ciudad en la que se habita, más tarde sus triunfos y sus derrotas pertenecerán a otro lugar y circunstancia, porque “El usuario del espacio urbano es casi siempre un transeúnte, alguien que no está allí sino de paso”, tal vez los más consientes de ello, en la novela sean Jimmy y Congo, aunque el último abandone esa idea para hacer uso dela racionalidad, para adaptar una conducta que los lleve a la consecución de lo que se quiere, obtener le éxito. Estudiar por separado a los que habitan en la ciudad, es desconocerla, se necesita de nuevas, miradas, de globalizaciones del sentido de pertenencia, del encontrarle sentido a la mezcla de los lenguajes, hay que romper las barreras étnicas, sociales y económicas ya establecidas para cada pueblo, lo que se debe reconocer es el resultado de esa sumatoria. Es imposible pensar en un mosaico, porque nos presenta ideas separadas.

Cada acción que se desarrolla en la ciudad afecta la ciudad, por ejemplo; Congo trabaja con contrabando de alcohol, si hablamos de que la novela trabajo el principio de los años 20´s recordaremos que la famosa generación perdida a la cual pertenecieron Ezra Pound, Erskine Caldwell, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck y Francis Scott Fitzgerald, y el mismo autor de la obra Dos Passos. Se fueron a buscar una vida diferente a París y entre esas cosas el alcohol, ya que Estados unidos tenía ley seca. En la novela podemos ver que sólo en estado de embriaguez muchos de los personajes son sinceros, Stan Emery se siente feliz, Tony Hunter le confiesa Jimmy que es gay, y este último reconoce que no puede amar mucho tiempo al menos de que ese alguien esté muerto, entonces el alcohol, no sólo muestra lo prohibido sino el encuentro con muchos sentimientos y en este contexto las gracias son para Congo.

Ese miedo a lo diferente se muestra de una manera global cuando se hace una descripción de los edificios de la ciudad Grises como fotografías, los edificios de Manhattan empezaron a desfilar5, el color es la representación de la diversidad, ya que más tarde cuando se George y Sandbourne, están hablado de crear baldosas de colores dicen Imagínate bandas escarlatas alrededor de las cornisas de los rascacielos. La baldosa de color revolucionaria la vida de la ciudad por completo. De una manera singular vemos el rechazo que Tony Hunter siente por él se avergüenza de él por ser gay.

La máxima muestra del rechazo, de la xenofobia se encontrará cuando se están deportando a los comunistas ¿Quién quiere mirar a los extranjeros indeseables?6, pero Dos Passos siempre dará un una frase para calmar la llaga “Arise, Prisioners of salvation”

Pero la ciudad no es un territorio delimitado, ni geográficamente –porque siempre tenderá a crecer-, ni políticamente, la ciudad no puede ser de nadie, negar que pertenece a todos, es a su vez aceptar que tiene miedo a compartirlo porque está obligado a hacerlo.

Según Ítalo Calvino en las ciudades invisibles “Así la ciudad repite su vida siempre igual, desplazándose para arriba y para abajo en su tablero de ajedrez vacío. Los habitantes vuelven a recitar las mismas escenas con actores cambiados; repiten las mismas réplicas con acentos diversamente combinados; abren bocas alternadas en bostezos iguales.”, Es igual McNiel quien era el lechero ahora es un político, y George quien actúa con todo un animal porque es capaz de aprovechar los puntos débiles de esos lugares que transita.

De los tres personajes bien definidos que no pueden alcanzar el sueño del éxito, en los únicos que la ciudad fracasa son Bud Korpenig, que se suicida, porque para Él ha sido imposible adaptarse a ese entorno, la ciudad fracasa en su tarea de incluirlo, la ciudad es diferente a su mundo, las relaciones alejdas y frías d ela ciudad, le hacen recordar nostálgicamente las del campo, básados en relaciones cálidas, en el mundo Urbano, lo Comunal no existe, cada persona lucha de diferentes formas por lo que quiere sin que nadie se preocupe. El primo de Jimmy, Joe, esto ocurre porque se vive en un espacio es urbano, esa incertidumbre y relaciones alejadas es propio de Él.

Por su parte Jimmy no pretende alcanzar el éxito, su papel es cuestionar que la existencia del ser, sea tan pobre que sólo alcance para ser exitoso o fracasado, él no escoge ser fracasado sino libre porque es consciente de que en la vida sólo se está de paso, tan convencido de esto que si nos fijamos su nos damos cuenta que es Un Ritual de Paso, ya que durante su vida realiza diferentes transiciones, se podría toma como etapa de iniciación cuando su madre muere y tiene que partir a un lugar desconocido, luego experimenta la adultez y se va vivir solo, el matrimonio y el divorcio, porque como Él lo manifiesta No puede amar a nadie a menos de que esté muerto, por último los diferentes viajes, entre ellos el que se fue de colaborador con la cruz roja, para meses más tarde volver, ya que él es un ser que no se adapta a sedentarismo, el sabe y es consiente de que es un transeúnte, sabe que el espacio público, es como menciona Delgado un espacio esponjoso en el que apenas nada merece quedarse.

Entonces, New York sería un espacio Desterritorializado, porque es testigo de su nacimiento y muerto, se territorializa y se destirritorializa, una situación que parece cíclica pero que es diferente en cada ciclo, esto sucede porque todo aquello que pertenece a ella, no puede ser homogéneo, porque siempre buscar una forma de compactar diferente, en esa búsqueda y la necesidad del cambio se encuentran con que, nada es lo que fue.

Dos Passos nos da un discurso crítico, del sueño materialista americano, pero lo hace con arte, con esa fuerza de la palabra bella y bien puesta, en el ombligo del asunto. Juega con nuestra mente porque nos lleva a pensar y no nos da una solución pronta. Unos personajes que viven en un espacio llamado ciudad, están sujetos a ella, son ella.

El temor por lo desconocido, es un temor a la humanidad propia, una paranoia constante que habita que habita en cada corazón Neoyorquino y por qué no Estadounidense ¿será qué lo que Dos Passos quiere mostrarnos el miedo qué trae consigo la modernidad y la explicación del por qué los Norteamericanos tienen relaciones tan frías y distantes?

Bibliografía

- Dos Passos John, “Manhattan Transfer”, Biblioteca Universal, Círculo de Lectores S.A, Traducción José Robles Piquer. España, Barcelona 1995.

- Delgado, Manuel “El animal Público” Editorial Anagrama. España Barcelona.

- Calvino, Ítalo. “Las Ciudades Invisibles”. Editorial Minotaruo. España, Barcelona 1983.

- Enciclopedia virtual “Wikipedia”.

1 Dos Passos John, “Manhattan Transfer”, Biblioteca Universal, Círculo de Lectores S.A, Traducción José Robles Piquer. España, Barcelona 1995. Pág. 136

2 Pág. 136

3 Pág. 136

4 Respecto a esto, en El Animal Publico, Manuel Delgado sigue la idea de “Estructuras Liquidas” diciendo “…ejes que organizan la vida social en torno a ellos, pero raras veces son acciones estables, sino una pauta de fluctuaciones, ondas, indiferencias, cadencias irregulares, confluencias, encontronazos”. Pág 26.

5 Pág. 432

6 Pág. 344

VERÓNICA PEÑARANDA ANGULO©

UNIVERSIDAD DEL VALLE

CIUDAD DE ESCLAVOS: Manhattan…

El capitalismo celebra su hegemonía, y de ella usa y abusa sin límites; pero ciertos signos indican que empieza a asustarse de sus propios actos.

Patas arriba. Eduardo Galeano

Hace unos días tuve la oportunidad de volver a ver aquella película de Oliver Stone sobre la banda norteamericana de rock-blues: The doors, en ella Jim Morrison gritaba a su público: Son todos un puñado de esclavos. Puñado de esclavos. Dejando que todos los manejen. ¿Qué van a hacer al respecto?… ¿Qué van a hacer? La palabra “esclavo” proclamada en voz del “rey lagarto” (Jim Morrison) compartía un sentimiento con el orador de la Segunda Avenida (personaje descrito al comienzo del capitulo VIII de la segunda parte de Manhattan Transfer, pag198) en las grandes ciudades norteamericanas un desarrollo económico sin equidad enfrenta a sus habitantes con la desigualdad, convirtiendo a los seres humanos en esclavos, seres condicionados por la maquinaria socioeconómica.

La imagen del orador callejero, del “loco” proclamador de discursos, del activista por los derechos, del poeta, cuentista, declamador de consignas o arengas de carácter social, resulta una constante dentro del marco de las experiencias urbanas. Las manifestaciones públicas de ideolología política (especialmente de carácter socialista) dentro de Manhattan Transfer, son el leitmotiv de una generación creciente de ciudadanos politizados, transeúntes que como lo señala Manuel Delgado en su animal público nos revelan un «héroe [capaz] de las más inverosímiles hazañas» (p. 201), hazañas que pueden llegar a constituir conciencias y despertares al interior de la vida en la ciudad, como el orador de la segunda avenida «estamos oprimidos, amigos, camaradas, compañeros…esclavos debería decir …nos roban nuestro trabajo, nuestro ideales, nuestras mujeres…/ -eso es el capitalismo, un vampiro que os chupa la sangre día…y…noche. »(pag198)

El socialismo que es introducido en Manhattan Transfer mediante una rápida visión de retazos de vidas neoyorkinas, constituye una muestra del nacimiento de lo que hoy es conocido como globalización, los procesos económicos que afectan a los personajes de la novela, sus diversos cambios de vida privilegiada a vida humilde y viceversa como en el caso de Jimmy Herf y Congo, el problema de expectativas y deseos económicos de Ellen , el golpe avasallador y contradictorio de la ciudad en la suerte de Bud, en el destino de Anna Cohen, en la muerte de ambos, en el hundimiento de todos, son la ventana hacia la vida citadina tal como es vivida por los mismos personajes que la plantean.

Los acontecimientos en la ordenación del relato presentan contextos en los que se observan nuevos desafíos inscritos en el forjamiento de la segunda metrópolis del mundo, generando las preguntas que nacen de la expansión de lo urbano junto al acomodamientos de cada uno de sus habitantes, analizando el cómo, el donde y el porqué del comenzar una vida en la ciudad. En medio de todo esto nace un vestigio de socialismo alimentado por la caótica implosión de voces, un llamado a sintetizar una creciente diversidad de impresiones sobre una misma ciudad y un mismo forjamiento económico, como lo diría el personaje Bud después de leer las noticias de la ciudad en el periódico: «no soy más que una aguja en un montón de heno ». (Pag 16, capitulo 2 primera parte), proclamando su inmersión minimalista al interior de un tumulto de historias que individualmente no son catalogadas como trascendentes, pero siendo vistas en conjunto, pasan a formar la constitución misma del diario vivir nacido al interior de las ciudades.

Urbanitas (que viven en la ciudad) y transeúntes (que recorren la ciudad) chocan con los establecimientos creados para continuar una tradición de alienación, acrecentado las diferencias monetarias ya existentes, dando a cada ciudadano su lugar monótono en medio del engranaje social.

Las máquinas funcionando a la par con los humanos, automóviles que al igual que los humanos se detiene o circulan al ritmo en el que la ciudad les indique, grandes edificios para acrecentar la imagen de estatus, oficionismo y clasismo por parte de las élites privilegiadas que controlan la imagen externa de la ciudad o puestos de trabajo, bares y hospitales donde el ciclo de la vida golpea las identidades de seres anónimos.

En Manhattan Transfer confluyen personajes que comienzan a presenciar la muerte de lo que Manuel Delgado ha catalogado como la «comunidad esencial», «aquella sociedad prepolítica que constituyen los ciudadanos» (p. 205), sociedad estructurada en donde el funcionamiento de la misma no depende de los estamentos políticos.

A comienzos de siglo XX la ciudad de Nueva York experimenta trasformaciones en las cuales sus ciudadanos deben tomar la decisión entre adaptase, escapar o morir en sus intentos por encajar dentro de la sociedad, una vez acoplados al avasallante movimiento de la ciudad, sólo les queda ser sumergidos en las señales urbanas que les indican a cada paso los debidos procedimientos. Ceremonia de sonidos y luces que traen de imponer nuestros andares ante la demencial caída de catástrofes en formas de incendios, hampa e indiferencia, tales como los que percibe Ellen «todos los días pasan cosas así / la baraúnda, los gemidos, el estruendo de las bombas, parecen no querer borrarse de su memoria»(pag306) Dos Passos.

El orador del café Cosmopolitan, al igual que Marco (anarquista del capitulo 2 de la 1ª parte), representa la inconformidad del ciudadano frente al sistema, el hastió de vivir en aquella (sin llegar a la canción de Fito Paez) puta, sucia y corrupta ciudad, donde el socialismo parece haber fracasado (como lo afirma el personaje de Marco), dando paso a las invenciones ideológicas del obrero frustrado que algún día tendrá que enfrentarse a las arbitrariedades cometidas en contra suya y en contra de los demás esclavizados seres de la ciudad «llegara un día en que los obreros despertaran de su esclavitud …saldréis a la calle y la policía echará a correr»(pag33).

Con las afirmaciones del personaje de Marco «el socialismo fracasó. A los anarquistas les toca dar el próximo paso…si fracasamos nosotros también, otros vendrán» (pag33), John Dos Passos trata de dar una visión de la propiedad similar a la Pierre-Joseph Proudhon, tratando de sugerir al lector un punto de partida para luchar en contra del hipócrita funcionamiento impartido por la burocracia a los recursos financieros manejados en la ciudad, confrontando opiniones, puntos de vista o simples vivencias, trayendo a sus personajes desilusión (Ellen), muerte (Bud) o exilio (Jimmy).

Prisioneros, incluso enterados de que “la propiedad es un robo” como afirma Proudhon, los personajes de Dos Passos se debaten en discusiones donde el concepto de capitalismo tiende a reafirmar la posición de los gobernantes estadounidenses ante el resto de sistemas socioeconómicos, impartiendo miseria al interior de sus ciudades, « construyen sus grandes hoteles y clubs para millonarios y sus teatros que valen millones y sus barcos de guerra y ¿qué nos dejan? … Nos dejan tuberculosis, raquitismo y un montón de calles sucias llenas de latas de basura…» (pag198, cap. VII, II parte) dando una imagen del poder que condiciona las relaciones entre las personas, llevando a decepciones como en el caso de Jimmy con Ellen «las mujeres son como las ratas, abandonan el barco que se hunde / la ilusión del poder, eso es lo que come. Todas las mujeres se mueren por eso. » (Págs.294-295).

Ya sea desde un taburete, un podio o desde una caja de jabón, los oradores que cubren las ciudades con sus discursos (comprendidos o incomprendidos) nos muestran un lado de la ciudad que en muchas ocasiones permanece acallado, esperando una irrupción poderosa que ejemplarice las fallas que nos afectan a todos. En Manhattan Transfer se encuentran aquellos personajes sin nombre, encubiertos por la multitud de tensiones manejadas en el diario vivir de la ciudad, esperando tomar su lugar, su espacio en medio del conglomerado urbano.

Referencias Bibliográficas

DELGADO, Manuel. El animal público: Hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona, Anagrama, 1999 (218 págs.).

DOS PASSOS, John . Manhattan Transfer. Seix Barral, 1984 (310 págs.)

GALEANO, Eduardo. PATAS ARRIBA: la escuela del mundo al revés. Siglo Veintiuno Editores, México, 1998

PROUDHON, Pierre-Joseph. Qué es la propiedad. Hyspamerica P. Estado 1975 (238 Págs.)

STONE, Oliver. The doors (film), 1991. Stone, Oliver


CARLOS ENRIQUE MEJÍA ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

LA CIUDAD REAL, EL PROTAGONISTA AGRESIVO – Manhattan Transfer

New York: Como una selva de acero y de cemento.

Esclaviza a los hombres, pero sin éstos.

¿Qué sería de New York?

Abel Cotes, “Reseñas y críticas breves

Una recién nacida se contorsiona dentro de una cesta “como un hervidero de gusanos”. La enfermera displiscente que se halla de turno, se encarga de los mínimos cuidados que las condiciones del momento permiten. La neonata es Ellen Thatcher, una niña que se ha dado a luz en la ciudad de vapores hirvientes y sonidos grises: New York.

Manhattan Transfer, de Jhon Dos Passos fue publicada casi simultáneamente a “El Gran Gatsby”, de Francis Scott Fitzgerald. Ambas recrean una imagen compleja de New York y del “sueño americano”, pero aunque El Gran Gatsby propone una mirada más optimista y esperanzadora, Manhattan Transfer presenta un cuadro de la ciudad desde el fracaso, la incertidumbre y las oportunidades y desastres que llegan arbitrariamente a personajes fugaces, que sólo existen en función de Manhattan y su descripción metálica ante el lector.

La ciudad no es solo un actor, es EL ACTOR. Manhattan es un organismo desenfrenado corriendo en distintas direcciones, al igual que las personas que llegan a él. Todo orbita alrededor de la metrópoli. Las vidas de todos dependen intrínsecamente de las grietas sociales y políticas por las que atraviesa la ciudad en las primeras décadas del siglo XIX. Como la manipulación de los objetos sobre los personajes en “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert, Manhattan envía una señal a las personas y de inmediato éstas son movidas a modificarse con respecto a los movimientos de la ciudad:

Una ráfaga de viento llenó la calle de humo y de olor a trapos quemados. Thatcher se sintió repentinamente indispuesto”.i

Toda la polisemia urbana es el reflejo íntegro de los fenómenos que, muchas décadas después, evidenció Jesús Martín Barbero en su texto “Dinámicas urbanas de la cultura”:

Así pues, no se trata de definir, se trata más bien de comprender y asomarnos a la ambigüedad, a la opacidad, a la polisemia de esos procesos que han dejado de ser unívocos, que han perdido su vieja identidad”.

En el texto de Martín barbero, se analizan las dinámicas culturales comprendidas en la urbe, agrupadas en puntuales clasificaciones: hibridaciones, desterritorializaciones, descentramientos y reorganizaciones. Aunque el desarrollo de muchos de éstos procesos se desataron con el auge de la high-tech (computadores, robótica, internet, nanotecnología), dichas dinámicas ya se perciben en la escritura fragmentada de Manhattan Transfer. La primera imagen de desterritorialización la tenemos en Bud Koperning, un inmigrante de triste fachada que llega a New York buscando éxito y si está con suerte, también escapar de su oscuro pasado. La gran amalgama de voces que conviven en Manhattan aportan directamente a los procesos de hibridación: alemanes, italianos, judíos, franceses; todos tienen una función clave para las significantes evoluciones –o involuciones dirán otros- en la oralidad de los citadinos. Dentro de Manhattan Transfer se pueden hallar varias representaciones de descentramientos y reorganizaciones, como por ejemplo, las que se dan como resultado de la construcción del metro; una idea de progreso que cobró la vida de miles de italianos, irlandeses y afroamericanos.

Antiguamente, la definición de ciudad era más o menos sencilla, sin muchas profundizaciones y con marcadas distancias. La obra de Dos Passos no contó con muy optimistas o acertadas definiciones. Su contemporaneidad, sin la avanzada apreciación cinematográfica de hoy y con concepciones elementales de los procesos de la cultura urbana, ignoraba la innovación y agudeza de la propuesta estética de Dos Passos. Los críticos del momento desconocían la poderosa incidencia que tendrían los movimientos artísticos expresionistas sobre la hermenéutica del arte y de los estudios sociológicos, incidencia que parece haber percibido Dos Passos mucho tiempo antes de que los analistas de la época se dieran por enterados. Basta recordar los comentarios publicados por la crítica del momento:

Pero como muchas obras de la vanguardia artística de la primera post guerra, recibió duros golpes de la crítica conservadora. El distinguido profesor y crítico Paul Elmer Moore la llamó “una explosión en un albañal”. Las influencias fueron cargadas como losas sobre los hombros a Dos Passos; obra derivativa del naturalismo, obra expresionista, caleidoscópica e incluso “cinemascópica”. La clasificación y la adjetivación privaron, una y otra vez, sobre el análisis, como siempre ocurre con obras renovadoras que dejan perpleja o resentida a la crítica rutinaria o, peor aún, a la que se ejerce como refugio de frustraciones creativas”.ii

En la obra de Dos Passos se reúnen variadas y significantes modalidades artísticas: El eco de Brancusi y su aporte reivindicador a los valores básicos de la abstracción tuvieron un impacto precoz en Manhattan Transfer; el posicionamiento de valores como el volumen, la textura, el espacio y el ritmo tienen papel primordial en la obra del escultor rumano y dicha posición también rescata Dos Passos en cada una de sus descripciones. Giacometti, con sus figuras filiformes como imagen del ser humano indefenso tras los fenómenos de la Segunda Guerra Mundial dijo una máxima que parece percibirse entre líneas en la obra de Dos Passos: “Lo que yo llamo destruir consiste simplemente en deshacer para mejorar y continuar”. Todo el movimiento artístico de la época se concatenó para la deconstrucción y reconstrucción de la concepción y mentalidad urbana que, como en el jazz y en la obra de Brancusi, se mueve en espacios, tiempos y ritmos:

¿Qué caracteriza a la vanguardia? Su rechazo de las concepciones lineares o consecutivas del tiempo y el espacio. Su aspiración a sustituirlas por concepciones simultáneas, fragmentarias, circulares y originales (en el sentido de un regreso a los orígenes pero también de una proyección inédita del futuro)…

El mundo material, advierte Bergson, se derretirá en un solo flujo, “una continuidad fluida, un devenir”. Cubistas y futuristas, James Joyce y Virginia Woolf, D. W. Griffith y Sergei Eisenstein, Brancusi y Giacometti, crea todas las nuevas formas del tiempo y el espacio múltiples, tan diversos como el punto de vista simultáneo…”.iii

En Manhattan Transfer, si bien no encontramos una ciudad maniquea, moral o espiritual; hallamos la ciudad real: el conglomerado de personas obligadas, por situaciones de su cotidianidad, a vivir en el vientre de esa bestia implacable de asfalto que todos los días presenta la misma cara gris y ruda, y aún así, reserva amplias sorpresas tanto para los que entran como para los que han nacido en ella. Manhattan es feroz. La metrópoli es agresiva y veloz. Si se halla en un estado de aparente serenidad, es sólo la máscara para una nueva sorpresa: para romper la etiqueta del joven Jimmy Herf, para levantar el alma artística de Ellen Thatcher, para llevar dinero y adulterio a la casa de los Mc Clain… Aunque en la novela, la ciudad se describe desde puntos individuales de los personajes, la masa está presente, latente y caótica. La aparición de lo masivo y su cultura, tras la muerte de lo folclórico, será la germinación de la urbanidad que conocemos actualmente. Cada uno de los movimientos de la cultura masiva, bruscos e inagotables, es la constante de la narración urbana. En palabras de Manuel Delgado, citando a Gabriel Tarde, eso es la movilización de la masa: un destello fugaz de acción, efervescencia proveniente de un fondo oscuro y desordenado.

Dos Passos comienza cada capítulo de su obra con un párrafo en cursiva, como introducción a la narración que se lleva a cabo a continuación. Este preámbulo actúa como un telón que comienza a correr con el fin de apreciar un nuevo ángulo de la urbe: inmigrantes que huyen, niños ricos y taimados, alemanes farsantes, mujeriegos, abogados, senadores… Todos aportando su pequeña parte que comencemos a descifrar la Manhattan que se nos aparece, como en un rompecabezas. Esta introducción es como una estrategia para que el lector, aun si analiza los signos y síntomas e interprete el trasfondo de los personajes, no se encariñe demasiado con alguno de ellos, olvidándose que el verdadero centro de la narración es la metrópoli, de principio a fin.

Manhattan se mueve al compás de un jazz de rag impredecible. Sabemos que va a ocurrir un cambio en la acústica de hierro, pero no sabemos con plena certeza cuándo o dónde pasará ni a quienes afectará. Algunas veces adivinamos fracasos y predecimos disturbios. Como con una partitura, en New York se mueven los personajes, dando vida a la urbe y entregando su futuro:

Hombres y mujeres entran a empellones en el maloliente túnel de madera, apretujándose y estrujándose como las manzanas al caer del saetín a la prensa”.

Carlos Fuentes se refiere a la Manhattan de Dos Passos en el prólogo hecho a la edición de Círculo de Lectores de “Manhattan Transfer”: “un espeso velo de apariencias desciende sobre Manhattan. Es la niebla del desencanto aliviada por los rayos de la ironía”. Estas palabras parecen hallarse en un fragmento de “The hands that built America”, canción de U2: Its early fall. There’s a cloud in the New York skyline. Innocence…dragged across a yellow line”. Construcción de metro, ensanchamiento de metrópoli, incendios, fugitivos… la ciudad está sufriendo un sinnúmero de procesos que cambiarán su acerada faz para siempre y los citadinos no son más que espectadores momentáneos del cambio de una urbe cuyos latidos se aceleran cada que la nube parda cae sobre el horizonte neoyorquino. La inocencia se va lentamente en las calles de Broadway y los tugurios de Allen. Al final del día, las manos que construyeron la America de Dos Passos son manos de distintas texturas, cicatrices, hedores y nacionalidades. Nativos, irlandeses, negros, italianos, holandeses o alemanes; que ganen o pierdan, que se queden o se vayan, todo está escondido en la partitura de Manhattan, dispuesta en vidas fragmentadas que la urbe ha devorado.

i Dos Passos, Jhon. “Manhattan Transfer”. Edit. Círculo de Lectores. Pág. 39.

ii Fuentes, Carlos. Extraído del prólogo a “Manhattan Transfer”, de Jhon Dos Passos. Edit. Círculo de Lectores. Pág. 10.

iii Ibíd. Pág. 13.

ANDRÉS DAVID RENDÓN ARREDONDO ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

LA CIUDAD Y LO URBANO – Manhattan Transfer

ACERCAMIENTO A MANHATTAN TRANSFER, DE JOHN DOS PASSOS

De una distinción muy concreta parte Manuel Delgado para introducirnos en la antropología urbana: “La ciudad no es lo urbano. La ciudad es una composición espacial definida por la alta densidad poblacional y el asentamiento de un amplio conjunto de construcciones estables, una colonia humana densa y heterogénea conformada esencialmente por extraños entre sí. (…) Lo urbano, en cambio, es otra cosa: un estilo de vida marcado por la proliferación de urdimbres relacionales deslocalizadas y precarias”1. Nosotros usaremos esta distinción para abordar la narrativa de John Dos Passos y entender qué de lo urbano hay en ella, qué características hace que una obra como Manhattan Transfer pueda ser considerada como ‘novela urbana’.

Otro concepto que debemos tener en cuenta es el de urbanización, que se entiende como una progresiva articulación entre la movilidad espacial y la vida cotidiana, de tal manera que la segunda queda subordinada o atravesada por la primera. De acuerdo con esto, podemos hablar de espacios urbanizados en los cuales las relaciones interpersonales son aleatorias, efímeras, no forzosas; en estos espacios se presentan interacciones e intercambios en los que predomina la incertidumbre, lo fortuito y el anonimato –las relaciones se producen entre desconocidos. Lo urbano, pues, viene dado por la ausencia de estructuras, rutinas y roles sociales completamente definidos y previsibles (ausencia de la pequeña comunidad); lo urbano se opone a todo tipo de estructuración, puesto que su principal característica es la fluctuación constante, la continua agitación de la vida social que se hace y se rehace permanentemente en las calles, en las plazas, en los buses. Lo urbano heterogéneo y gaseoso, se opone a la homogeneidad de la pequeña comunidad.

La estructura de Manhattan Transfer nos sumerge de entrada en esa heterogeneidad, en “esas superficies en que se producen deslizamientos de los que resultan infinidad de entrecruzamientos y bifurcaciones2”. Embarcadero es el principio de las urdimbres relacionales que se extienden por toda la Nueva York de Dos Passos. En la primera escena vemos una gran cantidad de gente desembarcando en el muelle de la ciudad –inmigrantes, pensaríamos inmediatamente; en la siguiente escena, un hospital y cestas de recién nacidos; para la tercera y cuarta escena ya tenemos dos nombres –Bud Koperning y Ed Thatcher -; y en la escena final, se nos aparece un hombre de sombrero y levita que decide afeitarse su barba -¿un judío?. Simplemente imágenes peregrinas e inacabadas nos muestra el narrador, imágenes que se van expandiendo poco a poco y presumimos guardan alguna relación. De diferentes e impensados puntos se desprenden varias líneas diegéticas, quizá paralelas, perpendiculares, transversales, sin una estructura que las defina, sin una función establecida, sino más bien en plena cocción –como diría Delgado- y susceptibles en todo caso de colisionar, rozarse, modificarse o sencillamente ignorarse.

Esta estructura diegética logra captar la esencia de lo urbano apropiándose o, mejor, anticipándose a la antropología urbana. Dice Delgado que el objeto de esta antropología “serían las estructuras líquidas, ejes que organizan la vida social en torno a ellos, pero que raras veces son instituciones estables, sino una pauta de fluctuaciones, ondas, intermitencias, cadencias irregulares, confluencias, encontronazos…”3; Dos Passos plasma esas intermitencias en su narrativa. Observemos el capítulo Metrópoli. Ed Thatcher observa un periódico que habla de la expansión de la ciudad, afuera, un incendio (Pág. 37); en la siguiente un señor Perry está a punto de comprar un lote para construir; de nuevo aparece Bud en una barbería; un hombre corre desesperado para encontrarse con Emily en la escena 6; en la siguiente escena dos franceses llegan en barco a Nueva York; en la escena 10 (Pág. 52) unos chicos huyen de su pandilla enemiga; después, alguien alquila un apartamento recién construido, los franceses trabajan al igual que Bob y al final (Pág. 76) un lechero es atropellado por un vagón. Confluyen, como vemos, fragmentos de vida, unos más amplios que otros; personajes anónimos, estrellas fugaces que tal vez no aparezcan de nuevo; y las calles de Nueva York aparecen como escenario de batallas, espacios construyéndose y destruyéndose4, RUTA de asesinos fugitivos, pretendientes retardados y lecheros distraídos. Lugar de paso.

La ciudad, entonces, constituye múltiples posibilidades; El espacio neoyorquino ofrece inagotables usos, pero todos transitorios, dispuestos a ser reconfigurados a cada momento por los transeúntes y sus respectivos intereses. El espacio urbanizado no está completamente territorializado, es un no-lugar, espacio con “memorias infinitas” diría Delgado, espacios con marcas que “el paseante puede disolver para generar con sus pasos un espacio indefinido, enigmático, vaciado de significados concretos, abierto a la pura especulación”5. Así, el Broadway que atraviesa Bud fugitivo, desempleado, hambriento y paranoico (Pág. 50), es muy distinto al Broadway que Ellen encuentra tras dejar a su marido y cuya iluminación le produce una sensación de felicidad y libertad (Pág. 208); pero su diferencia no radica tanto en la distancia temporal de estos sucesos, sino que tiene que ver con el fragmento de vida que ambos personajes dejan en ese momento sobre esa calle y la relación que establecen con ella(s) -la calle y la ciudad en general. De esta manera, Nueva York es para Émile una mina de oro; para Stamwood, el mejor lugar para fracasar; para el Jimmy de 5 años, nido de incendiarios y secuestradores, lugar para suicidios, para mendigar, para construir, para triunfar, para trabajar, para quemar, para salir y entrar y volver a salir, o simplemente para morir.

Las relaciones urbanas, a partir de esos vínculos esporádicos y casuales, y de la constante re-territorialización de los espacios, forma una malla que tiende a no acabar jamás; el transeúnte y su andar extienden sus hilos hasta el infinito y la malla permanece en estado de fabricación: los hilos se bifurcan, se entrecruzan, se reencuentran, pero nunca con una congruencia clara ni con la idea de un producto final. Un burbujeo constante es lo que presenciamos en la ciudad, un burbujeo cuyo centro no palpamos porque no existe, porque es un producto del estar juntos -en palabras de Manuel Delgado- y del choque de consensos disímiles e incluso antagónicos. El centro es la ciudad en sí misma, conteniendo un todo disgregado y efervescente que puja por sus propios intereses y que crea sus propias centralidades, puntos de referencia que se modifican de acuerdo a su conveniencia6.

Ante esta liquidez en las estructuras urbanas, ante laxitud y casualidad de la vida social, la narración de Dos Passos hace su propio trabajo de descentralización y erupción de historias:

He ahí una estampa de la sociedad en la cual hay escenas pero no argumento. El actor de la vida pública percibe y participa de series discontinuas de acontecimientos, secuencias informativas inconexas, materiales que no pueden ser encadenados para hacer de ellos un relato consistente, sino, a lo sumo, sketches o viñetas aisladas dotadas de cierta congruencia interna”7.

Dos Passos, como un observador flotante, nos da fragmentos de vida, como el fisgón de La ventana indiscreta -retomando el ejemplo de Manuel Delgado. Fragmentos muy extraños entre sí en la primera sección de la novela, y que acaso se entrecruzan precariamente en la segunda y tercera sección, pero que no logran hacer un relato consistente, sino apenas una ebullición de situaciones y personajes, roses en espacios y tiempos lejanos como el de George Baldwin y Ellen, o el de Joe Harlam y Joe O’keefe, todos producto de eventualidades como accidentes de lecheros o desplomes de La Bolsa. Manhattan Transfer se erige como una observación flotante que intenta atrapar la simultaneidad del caos a través del discurso literario que, como dice Delgado, se parece mucho a lo urbano: Discurso antiguo y nuevo, escribiéndose constantemente, renovándose y bifurcándose hasta el infinito a través de intertextualidades, paratextualidades, metatextualidades, plagios.

Manhattan Transfer es un lugar de paso. Como la ciudad, es un centro en sí misma, conteniendo un todo conformado de breves historias que forcejean por salir a flote y que eventualmente se entrecruzan; historias inacabadas y de las que puede seguir surgiendo un sin número de historias. Como un autobús, la novela hace paradas por toda la ciudad, reúne a varios extraños, sus murmullos se escuchan, sus historias salen a flote, se apagan y eventualmente resucitan, los extraños se bajan y se suben todo el tiempo y la red se extiende más y más; semáforos detienen nuestra atención en ciertos lugares, un trancon nos lleva lentamente por una avenida; la ruta pasa de día y de noche, con sol o lluvia; y los extraños siguen subiéndose, dejando escuchar sus voces y el perpetuo rehacerse de la ciudad.

BIBLIOGRAFÍA

ARRINGTONG, Phillip. Sense of an ending in Manhattan Transfer. 1982. URL http://www.jstor.org/stable/2925854. Fecha de Consulta: Marzo 29 de 2009.

DELGADO, Manuel. El animal público: hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona: Anagrama. 1999.

DOS PASSOS, John. Manhattan Transfer. Barcelona: Circulo de Lectores. 1995.

1 DELGADO, Manuel. El animal público: hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona: Anagrama. 1999 pg 23.

2 Ibíd. Pg 25.

3 Ibíd. Pg 26.

4 El señor y la señora Olafson alquilan un piso en un edificio nuevo (Pág. 69-70).

-Veo que hemos tomado una decisión, y muy inteligente… No hay mejor sitio en Nueva York, y dentro de unos meses no podrían encontrar nada por aquí ni con influencia ni con dinero.

(…) Subieron por una bocacalle, entre dos solares. En una esquina se veía aún la desvencijada mitad de una alquería, construida de tablas solapadas. Quedaba aún media habitación, con un papel azul de flores comido por manchas pardas, una chimenea ennegrecida por el humo, una alacena destrozada y una cama de hierro toda doblada.

5DELGADO, Manuel. Op. Cit. Pag 40.

6Entendemos, así, porque Bud no logró adaptarse a la ciudad. Proveniente de un granja, Koperning buscó siempre la manera de cristalizar la ciudad a la manera de la pequeña comunidad, con un centro definido y claro que administra, estructura y asigna lugares; él jamás pudo entender la flexibilidad, la frialdad y la precariedad de las estructuras urbanas. Su error es buscar el centro de un todo completamente descentralizado en lugar de ubicar sus propios centros; de ahi que su opción última sea morir.

7 DELGADO, Manuel. Op Cit. Pág. 184

ANDRÉS FELIPE ORTIZ ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

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