LOS MONSTRUOS DEL UMBRAL EN Manhattan Transfer

La novela trata sobre la transformación que se da en Manhattan a los comienzos del siglo XX, dado a la inmigración en grandes cantidades que se dio desde mediados del siglo XIX, al desarrollo industrial, del transporte y al comercio. Esto hizo de New York una de las ciudades más pobladas del mundo a principios del siglo XX con más de cuatro millones aprox1. New York era la puerta para que muchos inmigrantes vinieran a ella con la idea de cumplir su sueño americano, llegaban con una ideología preconcebida de la libertad: de pensamiento, de habitar en ella, de crecer en la escala económica y alcanzar el éxito, etc.

La desesperanza y el triunfo del sueño americano se puede rastrear en la obra a través del pensamiento, vivencias y del diálogo de algunos personajes. Para ello trabajaré con algunos personajes que el autor de la novela desarrolló para mostrar a la ciudad desde otra perspectiva, no como la que pensaban o creían los inmigrantes de otros países o del mismo Estados Unidos, sino como era realmente la ciudad: no humana, insegura, sus habitantes luchan por subsistir, por abrirse camino entre ese montón de personas desconocidas, que al igual luchan por no dejarse hundir por esa ola de cambio, de transformación que está teniendo la ciudad.

En la novela trabajaré el desenlace de los siguientes personajes: Bud Korpenning, que llega a la isla de otro pueblo de Estados Unidos pero que no logra una adaptabilidad en la ciudad y muere, Stanwood Emery, joven rico que tiene una vida bohemia, despreocupada y que también muere; Emile y Congo dos inmigrantes que son camareros navegantes que llegan a la ciudad con el propósito de conseguir plata; Gus McNiel y George Baldwin, que dada a una situación en común se hacen amigos y ambos logran subir en la escala socioeconómica de Manhattan; Jimmy Herf, que permanece en toda la historia de la novela pero nunca se da una afinidad en él y la ciudad. Tomaré ejemplos de situaciones vividas por estos personajes para presentar las partes en que se aborda este tema de la desesperanza y triunfo del sueño americano.

Una caracterización que encuentro específica para cada uno de estos personajes es que son monstruos del umbral, según las tres fases de los ritos de paso que presenta Delgado que a la vez los toma de Arnold Van Genep:

los tránsitos entre apartados de la estructura social o del universo presentaban una secuencialización en tres fases claramente distinguibles: una inicial, llamada preliminar o de separación.., una etapa intermedia, que era aquella en que se producía la metamorfosis del iniciado y que era llamada liminal o de margen, y un último movimiento en el que el pasajero se reincorporaba a su nueva ubicación en la organización social2.

Cada uno de estos personajes se encontraba en una etapa inicial preliminar que abandonan bien sea por razones de desplazamiento o por el cambio socioeconómico que tienen; en la segunda etapa deambulan en ese tiempo- espacio como seres liminoides en busca de un acomodo socioeconómico, en el que sólo George Baldwin, Gus McNiel, Ellen Thatcher y James Merivale logran reincorporarse a la estructura social; los demás quedan en esa etapa liminal, absorbidos por esa nada en la que se encuentran y de la cual no podrán salir.

Bud Korpenning es un personaje en transe que llega a Manhattan con la expectativa de lograr un acomodo tanto social como económico: “-Voy a darle un consejito, amigo, que no le costará nada. Antes de ponerse a buscar, aféitese, córtese el pelo, cepíllese el traje, que está lleno de pelusa. Así le será más fácil encontrar algo. En esta ciudad lo que vale es la facha. –Yo puedo trabajar como cualquiera. Soy un buen trabajador –gruñó Bud”3. El no encontrar un acomodo laboral lo lleva a divagar en un estado de liminalidad: “-¿Cómo es que está usted sin trabajo, buen hombre? –Será, digo yo, porque aun no l’he cogío el tino a la ciudá. Yo nací en una granja y ayí m’he criao”4; es “un personaje no clasificado, indefinido, ambiguo. Se le asocia con frecuencia a la muerte”5, y así termina su vida después de tanto deambular por las calles de Manhattan, sintiendo su sueño frustrado y con la imposibilidad de salir de la ciudad, que lo ha absorbido en ese transe, negándole la posibilidad de lograr un status social y sumiéndolo hasta la misma muerte: “Vaya donde vaya es igual. Ya no puedo ir a ninguna parte… Bud se echa bruscamente hacia adelante, resbala, se queda colgado de una mano con el sol en los ojos. El grito se ahoga en su garganta al caer”6.

En relación con Bud está Stanwood Emery un joven rico que se encuentra ya en un estado liminal, que busca obsesivamente el fracaso y la perdición con total éxito7, ambos personajes son devorados por esa selva de cemento, de calles, de rascacielos de incontables ventanas; en este caso Stan tiene todas las posibilidades de ascender en esa escala socioeconómica gracias al gran capital que tiene su padre, pero prefiere gastar su vida en un estado constante de embriaguez, “-Beberé…, beberé hasta que cuando me corte salga whisky a chorros. ¿Para qué sirve la sangre cuando se puede tener whisky en las venas?8, en viajes, en vivir como un outsider buscando el fracaso, “él expresa todos los caminos por los que sólo a él le es dado transitar, no a nosotros”9, con la libertad de moverse en esos umbrales de forma inversa, hasta encontrarse en su camino con una muerte inflamable: “… El petróleo le lamió con su lengua blanca. Perdió el equilibrio, agarró el mechero. El mechero cedió. Tendido de espaldas en un charco, frotaba cerillas. Mojadas, no prendían. Una crujió, se encendió. Stan protegió la llama cuidadosamente entre sus manos”10.

Emile y Congo son dos inmigrantes que llegan a Manhattan para hacer realidad el sueño americano de triunfar en ese país; es Emile el que desea más abrirse paso en esa ciudad y dejar la pobreza en que vivía, mientras el interés de Congo es más por el placer, “-Lo que yo digo es que quiero llegar a algo en este mundo. Europa está podrida, apesta. En América uno puede abrirse camino. El nacimiento no importa, la educación no importa. Todo es abrirse camino. –Y si hubiera aquí ahora una buena hembra, cachonda, aquí mismo en la cubierta, ¿no te gustaría revolcarte con ella?”11. En la novela se da un vuelco y el que logra el triunfo a base del tráfico ilegal de alcohol es Congo y Emile termina convertido en su cocinero: “Tengo un cocinero buenísimo… cuando vine la primera vez a New York, hace quisá veinte años, había un tipo en el barco… Él y yo nos escapamos juntos y siempre él me desía: Armand, tú nunca triunfarás, muy peresoso, muy amigo de faldas, muy… Ahora él es mi cosinero… un chef de primera, la vida es cosa graciosa, señor Herf”12.

Encuentro en estos dos personajes ese tránsito en las tres fases de esa estructura social y es Congo el que tiene el poder de llevar a cabo ese sueño americano, es un ser fronterizo que no tiene un límite, que ve a Nueva York como una tierra de Nadie con “puertas o puentes cuya función primordial es la de ser franqueables y franqueados, escenarios para el conflicto, el encuentro, el intercambio, las fugas y los contrabandeos”13. Emile aunque logra pasar esos ritos de paso no cumple su sueño americano de abrirse puertas y triunfar, termina su vida como cocinero de su amigo.

Gus McNiel y George Baldwin se encuentran en una fase preliminar, con trabajos estables, pero una situación en común les abre la puerta y ascienden en el status social de la ciudad. En el accidente de Gus, George ve la oportunidad de ser conocido, de encaminarse por ese rito de paso que le permite el tránsito de status social a otro”14, de salir de esa nada que lo está empezando absorber; también es la oportunidad para Gus de escalar socialmente, aprovechando el dinero dado por la indemnización del accidente. A partir de ahí, la relación socioeconómica de Gus y George estará ligada y el triunfo de uno será el del otro: -… Pero, diablos, si no hubiera sido por mí no hubiera usté salido nunca fiscal del distrito. –Ya sé que usted siempre ha sido un buen amigo mío y espero que seguirá siéndolo”15.

Por último está Jimmy Herf, como el personaje que siempre está en ese umbral liminal y que nunca pudo adaptarse a la ciudad, ¿Para qué habremos vuelto a esta cochina ciudad?”16, conservando siempre un pensamiento crítico con respecto a todo lo que gira en torno suyo: -Lo peor que a mí me pasa es que no sé bien lo que quiero; por eso ando dando vueltas, lo cual es desesperante y descorazonante”17. En todo el transcurso de la novela Jimmy es un pasajero, permanece en esa nada, en ese estado liminal que le da una libertad comparada a la de Stan en el sentido de desobediencia de las normas establecidas, es un “… personaje moralmente ambivalente con un acomodo social débil o que se rebela o cuestiona axiomas culturales básicos… Su estado es el de la paradoja, el de alguien al que se ha alejado de los estados culturales claramente definidos”18. Así termina su rol en la novela, cansado de una ciudad en la que se ha sentido una nada y que no ha significado nada para él: -Oiga, ¿me deja usted subir? –pregunta al hombre pelirrojo que lleva el volante. -¿A dónde va? –No sé… Bastante lejos”19.

Teniendo en cuenta la biografía de Dos Passos, se pueden identificar rasgos característicos de su forma de pensar, de ver la ciudad y de su profesión en el personaje Jimmy Herf, quién también es periodista (aunque no de buen gusto), viaja a Europa como corresponsal de la Cruz Roja y al igual que el escritor poseen una mirada global sobre la situación mundial, lo que hace de New York un retorno al caos, a la miseria, al estancamiento y a la asfixia. Es a través de Jimmy que tenemos las constantes críticas en apelativos sobre la ciudad20, bien sea cuando habla con su primo Joe Harland o en su discurso a Congo sobre escalar y fracasar en la ciudad. Este personaje se identifica con el escritor y se puede sentir tácitamente la profundidad psicológica que inyecta Dos Passos en los diálogos de Jimmy con los demás personajes.

BIBLIOGRAFÍA

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1 Según portal de internet http://www.es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_Nueva_York, en el que la ciudad pasa de 4.766.883 en 1910 a 5.620.048 en 1920.

2 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 105

3 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 9

4 Ibídem, pág. 77

5 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 107

6 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 148-49

8 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 246

9 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 113

10 Ibídem, pág. 298

11 Ibídem, pág. 27

12 Ibídem, pág. 448

13 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 105

14 Ibídem, pág. 102

15 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 368

16 Ibídem, pág. 355

17 Ibídem, pág. 206

18 Delgado, Manuel. El animal público. Cap. 3, pág. 107

19 Dos Passos, John. Manhattan transfer. Editorial Bruguera, pág. 472

20Cochina ciudad”, cita 16. Ciudad de Destrucción, pág. 447

YEISON URREA DE LA PAVA ©

UNIVERSIDAD DEL VALLE


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MIEDO AL OTRO, MIEDO PROPIO – Manhattan Transfer

Al entrar en el territorio que tiene a Eutropia por capital, el viajero ve no una ciudad sino muchas, de igual tamaño y no disímiles entre sí, desparramadas en un vasto y ondulado altiplano. Eutropia es no una sino todas esas ciudades al mismo tiempo; una sola está habitada, las otras vacías; y esto ocurre por turno.

Ciudades Invisibles, Italo Calvino

Ante nuestros ojos se presenta el nacimiento de una ciudad, la construcción de puentes, rascacielos, crecimiento de la bolsa, la publicidad y el mercado, tocan a cada individuo que se mueva en ella. Cada uno tiene un papel asignado aunque no lo haya elegido, como un proceso involuntario, ya que la ciudad triunfa y fracasa en cada persona que la vive, y estos temas son la principal lucha interior de cada personaje del Manhattan Transfer. Las palabras se desnudan para mostrarnos en palabras de Manuel Delgado “…una colina densa y heterogénea conformada esencialmente por extraños entre sí”

En una ciudad donde las diferentes culturas deberían ser el matiz perfecto para hacer de una parte del mundo, el mundo en su complejidad, donde la riqueza del lenguaje debería dar paso a una nueva forma de comunicación, crece también un comportamiento animal que desmorona todo ese imperio de civilización, la Xenofobia, conducta propia de los chimpancés, rondan por muchas de las mentes y conversaciones Neoyorkinas. Recorriendo el Manhattan Transfer de Dos Passos nos encontramos con que el otro, el del lugar desconocido, es causa de temor, visto como un parásito que absorbe y no aporta, olvidando que la ciudad es cada persona que habita en ella.

New York nace con todo lo que implica nacer; vivir, amar reír y odiar.

El mar se alimenta de muchos ríos y estos de muchas quebradas, igual una ciudad no puede ser lo que es sino es capaz de captar cada sujeto que se mueve en ella, por eso no puede ser homogénea, porque sería todo una réplica exacta del otro, sería aburrida y absurda, nos bastaría con conocer a alguien de cada ciudad del mundo para conocer el mundo en su totalidad, el mar al igual que New York, es Heterogenético, ya que sólo puede dejar de si deja de ser atraído y producir pluralidad, ya que estos se extinguen si lo diferente no llega a ellos.

Sin embargo, a pesar de la necesidad de lo diferente, algunos de los ciudadanos Neoyorquinos sienten un rechazo crucial por el otro, se le tiene miedo al cambio, a la variable, sabiendo que la ciudad también varía su forma de parecer, todos cada uno de ellos, tanto los xenofóbicos como los no, son testigos de los cambios que los tocan, están obligados a la improvisación, lo que los lleva a estar constantemente replanteando su forma:

Lo que pasa es que este pueblo es muy tolerante -El señor Wilkinson frunció el entrecejo gravemente-. No hay otro país en el mundo donde esto se permita… Primero hicimos, levantamos este país, y ahora permitimos a los extranjeros, la escoria de Europa, las heces de los guetos de Polonia, que vengan y dirijan por nosotros en nuestro lugar1.

Dos Párrafos más tarde, Wilkinson señala:

Y añádase a esto la ignorancia de esos sucios judíos y de esos piojos irlandeses a los cuales les damos derecho a votar incluso antes de que puedan hablar inglés2

La genialidad de la crítica a la xenofobia de Dos Passos se ve, en la imagen que nos muestra:

La sirvienta colocó delante de la tía Emily un pollo asado rodeado de tortitas de maíz. La conversación languideció mientras se servía3

No hay palabras, sólo una escena cinematográfica que nos deja pensar, son capaces de menospreciar los inmigrantes, pero ellos están allí haciendo la labor que ellos detestan. Es como si existiera un posible miedo, ya que soy consientes de que no son capaces de acabar con ellos, porque no se van a ensuciar las manos haciendo lo que ellos hacen. Es decir que en el fondo saben que el país es prospero gracias a ellos, qué los extranjeros se parten el lomo para aportar tal vez no su capital, pero sí su fuerza para hacer que ese país crezca, con una conveniencia personal, pero eso los acoge a todos.

Doss Passos es consiente que no asistimos ala construcción de un espacio heterogéneo, sabe que en él existen paseantes a la deriva, peregrinos eventuales, viajeros de autobús, todo un sin número de personas que no dejan ver una parte sino una universalidad a través de la diferencia, entonces qué sería de la novela sin la presencia de Emile, Congo, Madame Rigaud, Cassandra, Bud Korpenig, Zucher y el mismo Ed Thatcher, no sería nada más un situación plana y aburridora, con un comportamiento homogéneo, y qué decir del ejemplo del hombre con barba, que después de ver un afiche de King Gillete se afeita. Al parecer es judío ya que se nos describe en su traje de vestir “una levita” y sabemos el significado que tiene para ellos la barba, sólo él es capaz de mostrarnos como cambia la ciudad a la gente, cómo la atrae y la enamora, como la acoge para sí y será difícil hacer que se vaya. Sólo con este persona se puede hacer esa muestra, con un gringo es casi que imposible. Estos personajes sólo pueden ser objeto del la antropología urbana porque son “estructuras liquidas”.4

El rechazo a los extranjeros, es el rechazo a la identidad propia de la ciudad, el chofer negro taxi, el ragtime es música creada por negros y llegará el jazz para su total captación del ritmo de la ciudad, negarlo sería negar su identidad misma, desconocerse.

Cuando las personas llegan a la ciudad, dejan de pertenecer a otra ciudad, ya que sus triunfos le pertenecen a ella, cada ciudadano establece una idea de progreso que puede llevar a cabo en ella y no en algún otro lugar, si la economía fracasa o crece es para la ciudad en la que se habita, más tarde sus triunfos y sus derrotas pertenecerán a otro lugar y circunstancia, porque “El usuario del espacio urbano es casi siempre un transeúnte, alguien que no está allí sino de paso”, tal vez los más consientes de ello, en la novela sean Jimmy y Congo, aunque el último abandone esa idea para hacer uso dela racionalidad, para adaptar una conducta que los lleve a la consecución de lo que se quiere, obtener le éxito. Estudiar por separado a los que habitan en la ciudad, es desconocerla, se necesita de nuevas, miradas, de globalizaciones del sentido de pertenencia, del encontrarle sentido a la mezcla de los lenguajes, hay que romper las barreras étnicas, sociales y económicas ya establecidas para cada pueblo, lo que se debe reconocer es el resultado de esa sumatoria. Es imposible pensar en un mosaico, porque nos presenta ideas separadas.

Cada acción que se desarrolla en la ciudad afecta la ciudad, por ejemplo; Congo trabaja con contrabando de alcohol, si hablamos de que la novela trabajo el principio de los años 20´s recordaremos que la famosa generación perdida a la cual pertenecieron Ezra Pound, Erskine Caldwell, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck y Francis Scott Fitzgerald, y el mismo autor de la obra Dos Passos. Se fueron a buscar una vida diferente a París y entre esas cosas el alcohol, ya que Estados unidos tenía ley seca. En la novela podemos ver que sólo en estado de embriaguez muchos de los personajes son sinceros, Stan Emery se siente feliz, Tony Hunter le confiesa Jimmy que es gay, y este último reconoce que no puede amar mucho tiempo al menos de que ese alguien esté muerto, entonces el alcohol, no sólo muestra lo prohibido sino el encuentro con muchos sentimientos y en este contexto las gracias son para Congo.

Ese miedo a lo diferente se muestra de una manera global cuando se hace una descripción de los edificios de la ciudad Grises como fotografías, los edificios de Manhattan empezaron a desfilar5, el color es la representación de la diversidad, ya que más tarde cuando se George y Sandbourne, están hablado de crear baldosas de colores dicen Imagínate bandas escarlatas alrededor de las cornisas de los rascacielos. La baldosa de color revolucionaria la vida de la ciudad por completo. De una manera singular vemos el rechazo que Tony Hunter siente por él se avergüenza de él por ser gay.

La máxima muestra del rechazo, de la xenofobia se encontrará cuando se están deportando a los comunistas ¿Quién quiere mirar a los extranjeros indeseables?6, pero Dos Passos siempre dará un una frase para calmar la llaga “Arise, Prisioners of salvation”

Pero la ciudad no es un territorio delimitado, ni geográficamente –porque siempre tenderá a crecer-, ni políticamente, la ciudad no puede ser de nadie, negar que pertenece a todos, es a su vez aceptar que tiene miedo a compartirlo porque está obligado a hacerlo.

Según Ítalo Calvino en las ciudades invisibles “Así la ciudad repite su vida siempre igual, desplazándose para arriba y para abajo en su tablero de ajedrez vacío. Los habitantes vuelven a recitar las mismas escenas con actores cambiados; repiten las mismas réplicas con acentos diversamente combinados; abren bocas alternadas en bostezos iguales.”, Es igual McNiel quien era el lechero ahora es un político, y George quien actúa con todo un animal porque es capaz de aprovechar los puntos débiles de esos lugares que transita.

De los tres personajes bien definidos que no pueden alcanzar el sueño del éxito, en los únicos que la ciudad fracasa son Bud Korpenig, que se suicida, porque para Él ha sido imposible adaptarse a ese entorno, la ciudad fracasa en su tarea de incluirlo, la ciudad es diferente a su mundo, las relaciones alejdas y frías d ela ciudad, le hacen recordar nostálgicamente las del campo, básados en relaciones cálidas, en el mundo Urbano, lo Comunal no existe, cada persona lucha de diferentes formas por lo que quiere sin que nadie se preocupe. El primo de Jimmy, Joe, esto ocurre porque se vive en un espacio es urbano, esa incertidumbre y relaciones alejadas es propio de Él.

Por su parte Jimmy no pretende alcanzar el éxito, su papel es cuestionar que la existencia del ser, sea tan pobre que sólo alcance para ser exitoso o fracasado, él no escoge ser fracasado sino libre porque es consciente de que en la vida sólo se está de paso, tan convencido de esto que si nos fijamos su nos damos cuenta que es Un Ritual de Paso, ya que durante su vida realiza diferentes transiciones, se podría toma como etapa de iniciación cuando su madre muere y tiene que partir a un lugar desconocido, luego experimenta la adultez y se va vivir solo, el matrimonio y el divorcio, porque como Él lo manifiesta No puede amar a nadie a menos de que esté muerto, por último los diferentes viajes, entre ellos el que se fue de colaborador con la cruz roja, para meses más tarde volver, ya que él es un ser que no se adapta a sedentarismo, el sabe y es consiente de que es un transeúnte, sabe que el espacio público, es como menciona Delgado un espacio esponjoso en el que apenas nada merece quedarse.

Entonces, New York sería un espacio Desterritorializado, porque es testigo de su nacimiento y muerto, se territorializa y se destirritorializa, una situación que parece cíclica pero que es diferente en cada ciclo, esto sucede porque todo aquello que pertenece a ella, no puede ser homogéneo, porque siempre buscar una forma de compactar diferente, en esa búsqueda y la necesidad del cambio se encuentran con que, nada es lo que fue.

Dos Passos nos da un discurso crítico, del sueño materialista americano, pero lo hace con arte, con esa fuerza de la palabra bella y bien puesta, en el ombligo del asunto. Juega con nuestra mente porque nos lleva a pensar y no nos da una solución pronta. Unos personajes que viven en un espacio llamado ciudad, están sujetos a ella, son ella.

El temor por lo desconocido, es un temor a la humanidad propia, una paranoia constante que habita que habita en cada corazón Neoyorquino y por qué no Estadounidense ¿será qué lo que Dos Passos quiere mostrarnos el miedo qué trae consigo la modernidad y la explicación del por qué los Norteamericanos tienen relaciones tan frías y distantes?

Bibliografía

– Dos Passos John, “Manhattan Transfer”, Biblioteca Universal, Círculo de Lectores S.A, Traducción José Robles Piquer. España, Barcelona 1995.

– Delgado, Manuel “El animal Público” Editorial Anagrama. España Barcelona.

– Calvino, Ítalo. “Las Ciudades Invisibles”. Editorial Minotaruo. España, Barcelona 1983.

– Enciclopedia virtual “Wikipedia”.

1 Dos Passos John, “Manhattan Transfer”, Biblioteca Universal, Círculo de Lectores S.A, Traducción José Robles Piquer. España, Barcelona 1995. Pág. 136

2 Pág. 136

3 Pág. 136

4 Respecto a esto, en El Animal Publico, Manuel Delgado sigue la idea de “Estructuras Liquidas” diciendo “…ejes que organizan la vida social en torno a ellos, pero raras veces son acciones estables, sino una pauta de fluctuaciones, ondas, indiferencias, cadencias irregulares, confluencias, encontronazos”. Pág 26.

5 Pág. 432

6 Pág. 344

VERÓNICA PEÑARANDA ANGULO©

UNIVERSIDAD DEL VALLE

CIUDAD DE ESCLAVOS: Manhattan…

El capitalismo celebra su hegemonía, y de ella usa y abusa sin límites; pero ciertos signos indican que empieza a asustarse de sus propios actos.

Patas arriba. Eduardo Galeano

Hace unos días tuve la oportunidad de volver a ver aquella película de Oliver Stone sobre la banda norteamericana de rock-blues: The doors, en ella Jim Morrison gritaba a su público: Son todos un puñado de esclavos. Puñado de esclavos. Dejando que todos los manejen. ¿Qué van a hacer al respecto?… ¿Qué van a hacer? La palabra “esclavo” proclamada en voz del “rey lagarto” (Jim Morrison) compartía un sentimiento con el orador de la Segunda Avenida (personaje descrito al comienzo del capitulo VIII de la segunda parte de Manhattan Transfer, pag198) en las grandes ciudades norteamericanas un desarrollo económico sin equidad enfrenta a sus habitantes con la desigualdad, convirtiendo a los seres humanos en esclavos, seres condicionados por la maquinaria socioeconómica.

La imagen del orador callejero, del “loco” proclamador de discursos, del activista por los derechos, del poeta, cuentista, declamador de consignas o arengas de carácter social, resulta una constante dentro del marco de las experiencias urbanas. Las manifestaciones públicas de ideolología política (especialmente de carácter socialista) dentro de Manhattan Transfer, son el leitmotiv de una generación creciente de ciudadanos politizados, transeúntes que como lo señala Manuel Delgado en su animal público nos revelan un «héroe [capaz] de las más inverosímiles hazañas» (p. 201), hazañas que pueden llegar a constituir conciencias y despertares al interior de la vida en la ciudad, como el orador de la segunda avenida «estamos oprimidos, amigos, camaradas, compañeros…esclavos debería decir …nos roban nuestro trabajo, nuestro ideales, nuestras mujeres…/ -eso es el capitalismo, un vampiro que os chupa la sangre día…y…noche. »(pag198)

El socialismo que es introducido en Manhattan Transfer mediante una rápida visión de retazos de vidas neoyorkinas, constituye una muestra del nacimiento de lo que hoy es conocido como globalización, los procesos económicos que afectan a los personajes de la novela, sus diversos cambios de vida privilegiada a vida humilde y viceversa como en el caso de Jimmy Herf y Congo, el problema de expectativas y deseos económicos de Ellen , el golpe avasallador y contradictorio de la ciudad en la suerte de Bud, en el destino de Anna Cohen, en la muerte de ambos, en el hundimiento de todos, son la ventana hacia la vida citadina tal como es vivida por los mismos personajes que la plantean.

Los acontecimientos en la ordenación del relato presentan contextos en los que se observan nuevos desafíos inscritos en el forjamiento de la segunda metrópolis del mundo, generando las preguntas que nacen de la expansión de lo urbano junto al acomodamientos de cada uno de sus habitantes, analizando el cómo, el donde y el porqué del comenzar una vida en la ciudad. En medio de todo esto nace un vestigio de socialismo alimentado por la caótica implosión de voces, un llamado a sintetizar una creciente diversidad de impresiones sobre una misma ciudad y un mismo forjamiento económico, como lo diría el personaje Bud después de leer las noticias de la ciudad en el periódico: «no soy más que una aguja en un montón de heno ». (Pag 16, capitulo 2 primera parte), proclamando su inmersión minimalista al interior de un tumulto de historias que individualmente no son catalogadas como trascendentes, pero siendo vistas en conjunto, pasan a formar la constitución misma del diario vivir nacido al interior de las ciudades.

Urbanitas (que viven en la ciudad) y transeúntes (que recorren la ciudad) chocan con los establecimientos creados para continuar una tradición de alienación, acrecentado las diferencias monetarias ya existentes, dando a cada ciudadano su lugar monótono en medio del engranaje social.

Las máquinas funcionando a la par con los humanos, automóviles que al igual que los humanos se detiene o circulan al ritmo en el que la ciudad les indique, grandes edificios para acrecentar la imagen de estatus, oficionismo y clasismo por parte de las élites privilegiadas que controlan la imagen externa de la ciudad o puestos de trabajo, bares y hospitales donde el ciclo de la vida golpea las identidades de seres anónimos.

En Manhattan Transfer confluyen personajes que comienzan a presenciar la muerte de lo que Manuel Delgado ha catalogado como la «comunidad esencial», «aquella sociedad prepolítica que constituyen los ciudadanos» (p. 205), sociedad estructurada en donde el funcionamiento de la misma no depende de los estamentos políticos.

A comienzos de siglo XX la ciudad de Nueva York experimenta trasformaciones en las cuales sus ciudadanos deben tomar la decisión entre adaptase, escapar o morir en sus intentos por encajar dentro de la sociedad, una vez acoplados al avasallante movimiento de la ciudad, sólo les queda ser sumergidos en las señales urbanas que les indican a cada paso los debidos procedimientos. Ceremonia de sonidos y luces que traen de imponer nuestros andares ante la demencial caída de catástrofes en formas de incendios, hampa e indiferencia, tales como los que percibe Ellen «todos los días pasan cosas así / la baraúnda, los gemidos, el estruendo de las bombas, parecen no querer borrarse de su memoria»(pag306) Dos Passos.

El orador del café Cosmopolitan, al igual que Marco (anarquista del capitulo 2 de la 1ª parte), representa la inconformidad del ciudadano frente al sistema, el hastió de vivir en aquella (sin llegar a la canción de Fito Paez) puta, sucia y corrupta ciudad, donde el socialismo parece haber fracasado (como lo afirma el personaje de Marco), dando paso a las invenciones ideológicas del obrero frustrado que algún día tendrá que enfrentarse a las arbitrariedades cometidas en contra suya y en contra de los demás esclavizados seres de la ciudad «llegara un día en que los obreros despertaran de su esclavitud …saldréis a la calle y la policía echará a correr»(pag33).

Con las afirmaciones del personaje de Marco «el socialismo fracasó. A los anarquistas les toca dar el próximo paso…si fracasamos nosotros también, otros vendrán» (pag33), John Dos Passos trata de dar una visión de la propiedad similar a la Pierre-Joseph Proudhon, tratando de sugerir al lector un punto de partida para luchar en contra del hipócrita funcionamiento impartido por la burocracia a los recursos financieros manejados en la ciudad, confrontando opiniones, puntos de vista o simples vivencias, trayendo a sus personajes desilusión (Ellen), muerte (Bud) o exilio (Jimmy).

Prisioneros, incluso enterados de que “la propiedad es un robo” como afirma Proudhon, los personajes de Dos Passos se debaten en discusiones donde el concepto de capitalismo tiende a reafirmar la posición de los gobernantes estadounidenses ante el resto de sistemas socioeconómicos, impartiendo miseria al interior de sus ciudades, « construyen sus grandes hoteles y clubs para millonarios y sus teatros que valen millones y sus barcos de guerra y ¿qué nos dejan? … Nos dejan tuberculosis, raquitismo y un montón de calles sucias llenas de latas de basura…» (pag198, cap. VII, II parte) dando una imagen del poder que condiciona las relaciones entre las personas, llevando a decepciones como en el caso de Jimmy con Ellen «las mujeres son como las ratas, abandonan el barco que se hunde / la ilusión del poder, eso es lo que come. Todas las mujeres se mueren por eso. » (Págs.294-295).

Ya sea desde un taburete, un podio o desde una caja de jabón, los oradores que cubren las ciudades con sus discursos (comprendidos o incomprendidos) nos muestran un lado de la ciudad que en muchas ocasiones permanece acallado, esperando una irrupción poderosa que ejemplarice las fallas que nos afectan a todos. En Manhattan Transfer se encuentran aquellos personajes sin nombre, encubiertos por la multitud de tensiones manejadas en el diario vivir de la ciudad, esperando tomar su lugar, su espacio en medio del conglomerado urbano.

Referencias Bibliográficas

DELGADO, Manuel. El animal público: Hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona, Anagrama, 1999 (218 págs.).

DOS PASSOS, John . Manhattan Transfer. Seix Barral, 1984 (310 págs.)

GALEANO, Eduardo. PATAS ARRIBA: la escuela del mundo al revés. Siglo Veintiuno Editores, México, 1998

PROUDHON, Pierre-Joseph. Qué es la propiedad. Hyspamerica P. Estado 1975 (238 Págs.)

STONE, Oliver. The doors (film), 1991. Stone, Oliver


CARLOS ENRIQUE MEJÍA ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

LA CIUDAD REAL, EL PROTAGONISTA AGRESIVO – Manhattan Transfer

New York: Como una selva de acero y de cemento.

Esclaviza a los hombres, pero sin éstos.

¿Qué sería de New York?

Abel Cotes, “Reseñas y críticas breves

Una recién nacida se contorsiona dentro de una cesta “como un hervidero de gusanos”. La enfermera displiscente que se halla de turno, se encarga de los mínimos cuidados que las condiciones del momento permiten. La neonata es Ellen Thatcher, una niña que se ha dado a luz en la ciudad de vapores hirvientes y sonidos grises: New York.

Manhattan Transfer, de Jhon Dos Passos fue publicada casi simultáneamente a “El Gran Gatsby”, de Francis Scott Fitzgerald. Ambas recrean una imagen compleja de New York y del “sueño americano”, pero aunque El Gran Gatsby propone una mirada más optimista y esperanzadora, Manhattan Transfer presenta un cuadro de la ciudad desde el fracaso, la incertidumbre y las oportunidades y desastres que llegan arbitrariamente a personajes fugaces, que sólo existen en función de Manhattan y su descripción metálica ante el lector.

La ciudad no es solo un actor, es EL ACTOR. Manhattan es un organismo desenfrenado corriendo en distintas direcciones, al igual que las personas que llegan a él. Todo orbita alrededor de la metrópoli. Las vidas de todos dependen intrínsecamente de las grietas sociales y políticas por las que atraviesa la ciudad en las primeras décadas del siglo XIX. Como la manipulación de los objetos sobre los personajes en “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert, Manhattan envía una señal a las personas y de inmediato éstas son movidas a modificarse con respecto a los movimientos de la ciudad:

Una ráfaga de viento llenó la calle de humo y de olor a trapos quemados. Thatcher se sintió repentinamente indispuesto”.i

Toda la polisemia urbana es el reflejo íntegro de los fenómenos que, muchas décadas después, evidenció Jesús Martín Barbero en su texto “Dinámicas urbanas de la cultura”:

Así pues, no se trata de definir, se trata más bien de comprender y asomarnos a la ambigüedad, a la opacidad, a la polisemia de esos procesos que han dejado de ser unívocos, que han perdido su vieja identidad”.

En el texto de Martín barbero, se analizan las dinámicas culturales comprendidas en la urbe, agrupadas en puntuales clasificaciones: hibridaciones, desterritorializaciones, descentramientos y reorganizaciones. Aunque el desarrollo de muchos de éstos procesos se desataron con el auge de la high-tech (computadores, robótica, internet, nanotecnología), dichas dinámicas ya se perciben en la escritura fragmentada de Manhattan Transfer. La primera imagen de desterritorialización la tenemos en Bud Koperning, un inmigrante de triste fachada que llega a New York buscando éxito y si está con suerte, también escapar de su oscuro pasado. La gran amalgama de voces que conviven en Manhattan aportan directamente a los procesos de hibridación: alemanes, italianos, judíos, franceses; todos tienen una función clave para las significantes evoluciones –o involuciones dirán otros- en la oralidad de los citadinos. Dentro de Manhattan Transfer se pueden hallar varias representaciones de descentramientos y reorganizaciones, como por ejemplo, las que se dan como resultado de la construcción del metro; una idea de progreso que cobró la vida de miles de italianos, irlandeses y afroamericanos.

Antiguamente, la definición de ciudad era más o menos sencilla, sin muchas profundizaciones y con marcadas distancias. La obra de Dos Passos no contó con muy optimistas o acertadas definiciones. Su contemporaneidad, sin la avanzada apreciación cinematográfica de hoy y con concepciones elementales de los procesos de la cultura urbana, ignoraba la innovación y agudeza de la propuesta estética de Dos Passos. Los críticos del momento desconocían la poderosa incidencia que tendrían los movimientos artísticos expresionistas sobre la hermenéutica del arte y de los estudios sociológicos, incidencia que parece haber percibido Dos Passos mucho tiempo antes de que los analistas de la época se dieran por enterados. Basta recordar los comentarios publicados por la crítica del momento:

Pero como muchas obras de la vanguardia artística de la primera post guerra, recibió duros golpes de la crítica conservadora. El distinguido profesor y crítico Paul Elmer Moore la llamó “una explosión en un albañal”. Las influencias fueron cargadas como losas sobre los hombros a Dos Passos; obra derivativa del naturalismo, obra expresionista, caleidoscópica e incluso “cinemascópica”. La clasificación y la adjetivación privaron, una y otra vez, sobre el análisis, como siempre ocurre con obras renovadoras que dejan perpleja o resentida a la crítica rutinaria o, peor aún, a la que se ejerce como refugio de frustraciones creativas”.ii

En la obra de Dos Passos se reúnen variadas y significantes modalidades artísticas: El eco de Brancusi y su aporte reivindicador a los valores básicos de la abstracción tuvieron un impacto precoz en Manhattan Transfer; el posicionamiento de valores como el volumen, la textura, el espacio y el ritmo tienen papel primordial en la obra del escultor rumano y dicha posición también rescata Dos Passos en cada una de sus descripciones. Giacometti, con sus figuras filiformes como imagen del ser humano indefenso tras los fenómenos de la Segunda Guerra Mundial dijo una máxima que parece percibirse entre líneas en la obra de Dos Passos: “Lo que yo llamo destruir consiste simplemente en deshacer para mejorar y continuar”. Todo el movimiento artístico de la época se concatenó para la deconstrucción y reconstrucción de la concepción y mentalidad urbana que, como en el jazz y en la obra de Brancusi, se mueve en espacios, tiempos y ritmos:

¿Qué caracteriza a la vanguardia? Su rechazo de las concepciones lineares o consecutivas del tiempo y el espacio. Su aspiración a sustituirlas por concepciones simultáneas, fragmentarias, circulares y originales (en el sentido de un regreso a los orígenes pero también de una proyección inédita del futuro)…

El mundo material, advierte Bergson, se derretirá en un solo flujo, “una continuidad fluida, un devenir”. Cubistas y futuristas, James Joyce y Virginia Woolf, D. W. Griffith y Sergei Eisenstein, Brancusi y Giacometti, crea todas las nuevas formas del tiempo y el espacio múltiples, tan diversos como el punto de vista simultáneo…”.iii

En Manhattan Transfer, si bien no encontramos una ciudad maniquea, moral o espiritual; hallamos la ciudad real: el conglomerado de personas obligadas, por situaciones de su cotidianidad, a vivir en el vientre de esa bestia implacable de asfalto que todos los días presenta la misma cara gris y ruda, y aún así, reserva amplias sorpresas tanto para los que entran como para los que han nacido en ella. Manhattan es feroz. La metrópoli es agresiva y veloz. Si se halla en un estado de aparente serenidad, es sólo la máscara para una nueva sorpresa: para romper la etiqueta del joven Jimmy Herf, para levantar el alma artística de Ellen Thatcher, para llevar dinero y adulterio a la casa de los Mc Clain… Aunque en la novela, la ciudad se describe desde puntos individuales de los personajes, la masa está presente, latente y caótica. La aparición de lo masivo y su cultura, tras la muerte de lo folclórico, será la germinación de la urbanidad que conocemos actualmente. Cada uno de los movimientos de la cultura masiva, bruscos e inagotables, es la constante de la narración urbana. En palabras de Manuel Delgado, citando a Gabriel Tarde, eso es la movilización de la masa: un destello fugaz de acción, efervescencia proveniente de un fondo oscuro y desordenado.

Dos Passos comienza cada capítulo de su obra con un párrafo en cursiva, como introducción a la narración que se lleva a cabo a continuación. Este preámbulo actúa como un telón que comienza a correr con el fin de apreciar un nuevo ángulo de la urbe: inmigrantes que huyen, niños ricos y taimados, alemanes farsantes, mujeriegos, abogados, senadores… Todos aportando su pequeña parte que comencemos a descifrar la Manhattan que se nos aparece, como en un rompecabezas. Esta introducción es como una estrategia para que el lector, aun si analiza los signos y síntomas e interprete el trasfondo de los personajes, no se encariñe demasiado con alguno de ellos, olvidándose que el verdadero centro de la narración es la metrópoli, de principio a fin.

Manhattan se mueve al compás de un jazz de rag impredecible. Sabemos que va a ocurrir un cambio en la acústica de hierro, pero no sabemos con plena certeza cuándo o dónde pasará ni a quienes afectará. Algunas veces adivinamos fracasos y predecimos disturbios. Como con una partitura, en New York se mueven los personajes, dando vida a la urbe y entregando su futuro:

Hombres y mujeres entran a empellones en el maloliente túnel de madera, apretujándose y estrujándose como las manzanas al caer del saetín a la prensa”.

Carlos Fuentes se refiere a la Manhattan de Dos Passos en el prólogo hecho a la edición de Círculo de Lectores de “Manhattan Transfer”: “un espeso velo de apariencias desciende sobre Manhattan. Es la niebla del desencanto aliviada por los rayos de la ironía”. Estas palabras parecen hallarse en un fragmento de “The hands that built America”, canción de U2: Its early fall. There’s a cloud in the New York skyline. Innocence…dragged across a yellow line”. Construcción de metro, ensanchamiento de metrópoli, incendios, fugitivos… la ciudad está sufriendo un sinnúmero de procesos que cambiarán su acerada faz para siempre y los citadinos no son más que espectadores momentáneos del cambio de una urbe cuyos latidos se aceleran cada que la nube parda cae sobre el horizonte neoyorquino. La inocencia se va lentamente en las calles de Broadway y los tugurios de Allen. Al final del día, las manos que construyeron la America de Dos Passos son manos de distintas texturas, cicatrices, hedores y nacionalidades. Nativos, irlandeses, negros, italianos, holandeses o alemanes; que ganen o pierdan, que se queden o se vayan, todo está escondido en la partitura de Manhattan, dispuesta en vidas fragmentadas que la urbe ha devorado.

i Dos Passos, Jhon. “Manhattan Transfer”. Edit. Círculo de Lectores. Pág. 39.

ii Fuentes, Carlos. Extraído del prólogo a “Manhattan Transfer”, de Jhon Dos Passos. Edit. Círculo de Lectores. Pág. 10.

iii Ibíd. Pág. 13.

ANDRÉS DAVID RENDÓN ARREDONDO ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

LA CIUDAD Y LO URBANO – Manhattan Transfer

ACERCAMIENTO A MANHATTAN TRANSFER, DE JOHN DOS PASSOS

De una distinción muy concreta parte Manuel Delgado para introducirnos en la antropología urbana: “La ciudad no es lo urbano. La ciudad es una composición espacial definida por la alta densidad poblacional y el asentamiento de un amplio conjunto de construcciones estables, una colonia humana densa y heterogénea conformada esencialmente por extraños entre sí. (…) Lo urbano, en cambio, es otra cosa: un estilo de vida marcado por la proliferación de urdimbres relacionales deslocalizadas y precarias”1. Nosotros usaremos esta distinción para abordar la narrativa de John Dos Passos y entender qué de lo urbano hay en ella, qué características hace que una obra como Manhattan Transfer pueda ser considerada como ‘novela urbana’.

Otro concepto que debemos tener en cuenta es el de urbanización, que se entiende como una progresiva articulación entre la movilidad espacial y la vida cotidiana, de tal manera que la segunda queda subordinada o atravesada por la primera. De acuerdo con esto, podemos hablar de espacios urbanizados en los cuales las relaciones interpersonales son aleatorias, efímeras, no forzosas; en estos espacios se presentan interacciones e intercambios en los que predomina la incertidumbre, lo fortuito y el anonimato –las relaciones se producen entre desconocidos. Lo urbano, pues, viene dado por la ausencia de estructuras, rutinas y roles sociales completamente definidos y previsibles (ausencia de la pequeña comunidad); lo urbano se opone a todo tipo de estructuración, puesto que su principal característica es la fluctuación constante, la continua agitación de la vida social que se hace y se rehace permanentemente en las calles, en las plazas, en los buses. Lo urbano heterogéneo y gaseoso, se opone a la homogeneidad de la pequeña comunidad.

La estructura de Manhattan Transfer nos sumerge de entrada en esa heterogeneidad, en “esas superficies en que se producen deslizamientos de los que resultan infinidad de entrecruzamientos y bifurcaciones2”. Embarcadero es el principio de las urdimbres relacionales que se extienden por toda la Nueva York de Dos Passos. En la primera escena vemos una gran cantidad de gente desembarcando en el muelle de la ciudad –inmigrantes, pensaríamos inmediatamente; en la siguiente escena, un hospital y cestas de recién nacidos; para la tercera y cuarta escena ya tenemos dos nombres –Bud Koperning y Ed Thatcher -; y en la escena final, se nos aparece un hombre de sombrero y levita que decide afeitarse su barba -¿un judío?. Simplemente imágenes peregrinas e inacabadas nos muestra el narrador, imágenes que se van expandiendo poco a poco y presumimos guardan alguna relación. De diferentes e impensados puntos se desprenden varias líneas diegéticas, quizá paralelas, perpendiculares, transversales, sin una estructura que las defina, sin una función establecida, sino más bien en plena cocción –como diría Delgado- y susceptibles en todo caso de colisionar, rozarse, modificarse o sencillamente ignorarse.

Esta estructura diegética logra captar la esencia de lo urbano apropiándose o, mejor, anticipándose a la antropología urbana. Dice Delgado que el objeto de esta antropología “serían las estructuras líquidas, ejes que organizan la vida social en torno a ellos, pero que raras veces son instituciones estables, sino una pauta de fluctuaciones, ondas, intermitencias, cadencias irregulares, confluencias, encontronazos…”3; Dos Passos plasma esas intermitencias en su narrativa. Observemos el capítulo Metrópoli. Ed Thatcher observa un periódico que habla de la expansión de la ciudad, afuera, un incendio (Pág. 37); en la siguiente un señor Perry está a punto de comprar un lote para construir; de nuevo aparece Bud en una barbería; un hombre corre desesperado para encontrarse con Emily en la escena 6; en la siguiente escena dos franceses llegan en barco a Nueva York; en la escena 10 (Pág. 52) unos chicos huyen de su pandilla enemiga; después, alguien alquila un apartamento recién construido, los franceses trabajan al igual que Bob y al final (Pág. 76) un lechero es atropellado por un vagón. Confluyen, como vemos, fragmentos de vida, unos más amplios que otros; personajes anónimos, estrellas fugaces que tal vez no aparezcan de nuevo; y las calles de Nueva York aparecen como escenario de batallas, espacios construyéndose y destruyéndose4, RUTA de asesinos fugitivos, pretendientes retardados y lecheros distraídos. Lugar de paso.

La ciudad, entonces, constituye múltiples posibilidades; El espacio neoyorquino ofrece inagotables usos, pero todos transitorios, dispuestos a ser reconfigurados a cada momento por los transeúntes y sus respectivos intereses. El espacio urbanizado no está completamente territorializado, es un no-lugar, espacio con “memorias infinitas” diría Delgado, espacios con marcas que “el paseante puede disolver para generar con sus pasos un espacio indefinido, enigmático, vaciado de significados concretos, abierto a la pura especulación”5. Así, el Broadway que atraviesa Bud fugitivo, desempleado, hambriento y paranoico (Pág. 50), es muy distinto al Broadway que Ellen encuentra tras dejar a su marido y cuya iluminación le produce una sensación de felicidad y libertad (Pág. 208); pero su diferencia no radica tanto en la distancia temporal de estos sucesos, sino que tiene que ver con el fragmento de vida que ambos personajes dejan en ese momento sobre esa calle y la relación que establecen con ella(s) -la calle y la ciudad en general. De esta manera, Nueva York es para Émile una mina de oro; para Stamwood, el mejor lugar para fracasar; para el Jimmy de 5 años, nido de incendiarios y secuestradores, lugar para suicidios, para mendigar, para construir, para triunfar, para trabajar, para quemar, para salir y entrar y volver a salir, o simplemente para morir.

Las relaciones urbanas, a partir de esos vínculos esporádicos y casuales, y de la constante re-territorialización de los espacios, forma una malla que tiende a no acabar jamás; el transeúnte y su andar extienden sus hilos hasta el infinito y la malla permanece en estado de fabricación: los hilos se bifurcan, se entrecruzan, se reencuentran, pero nunca con una congruencia clara ni con la idea de un producto final. Un burbujeo constante es lo que presenciamos en la ciudad, un burbujeo cuyo centro no palpamos porque no existe, porque es un producto del estar juntos -en palabras de Manuel Delgado- y del choque de consensos disímiles e incluso antagónicos. El centro es la ciudad en sí misma, conteniendo un todo disgregado y efervescente que puja por sus propios intereses y que crea sus propias centralidades, puntos de referencia que se modifican de acuerdo a su conveniencia6.

Ante esta liquidez en las estructuras urbanas, ante laxitud y casualidad de la vida social, la narración de Dos Passos hace su propio trabajo de descentralización y erupción de historias:

He ahí una estampa de la sociedad en la cual hay escenas pero no argumento. El actor de la vida pública percibe y participa de series discontinuas de acontecimientos, secuencias informativas inconexas, materiales que no pueden ser encadenados para hacer de ellos un relato consistente, sino, a lo sumo, sketches o viñetas aisladas dotadas de cierta congruencia interna”7.

Dos Passos, como un observador flotante, nos da fragmentos de vida, como el fisgón de La ventana indiscreta -retomando el ejemplo de Manuel Delgado. Fragmentos muy extraños entre sí en la primera sección de la novela, y que acaso se entrecruzan precariamente en la segunda y tercera sección, pero que no logran hacer un relato consistente, sino apenas una ebullición de situaciones y personajes, roses en espacios y tiempos lejanos como el de George Baldwin y Ellen, o el de Joe Harlam y Joe O’keefe, todos producto de eventualidades como accidentes de lecheros o desplomes de La Bolsa. Manhattan Transfer se erige como una observación flotante que intenta atrapar la simultaneidad del caos a través del discurso literario que, como dice Delgado, se parece mucho a lo urbano: Discurso antiguo y nuevo, escribiéndose constantemente, renovándose y bifurcándose hasta el infinito a través de intertextualidades, paratextualidades, metatextualidades, plagios.

Manhattan Transfer es un lugar de paso. Como la ciudad, es un centro en sí misma, conteniendo un todo conformado de breves historias que forcejean por salir a flote y que eventualmente se entrecruzan; historias inacabadas y de las que puede seguir surgiendo un sin número de historias. Como un autobús, la novela hace paradas por toda la ciudad, reúne a varios extraños, sus murmullos se escuchan, sus historias salen a flote, se apagan y eventualmente resucitan, los extraños se bajan y se suben todo el tiempo y la red se extiende más y más; semáforos detienen nuestra atención en ciertos lugares, un trancon nos lleva lentamente por una avenida; la ruta pasa de día y de noche, con sol o lluvia; y los extraños siguen subiéndose, dejando escuchar sus voces y el perpetuo rehacerse de la ciudad.

BIBLIOGRAFÍA

ARRINGTONG, Phillip. Sense of an ending in Manhattan Transfer. 1982. URL http://www.jstor.org/stable/2925854. Fecha de Consulta: Marzo 29 de 2009.

DELGADO, Manuel. El animal público: hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona: Anagrama. 1999.

DOS PASSOS, John. Manhattan Transfer. Barcelona: Circulo de Lectores. 1995.

1 DELGADO, Manuel. El animal público: hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona: Anagrama. 1999 pg 23.

2 Ibíd. Pg 25.

3 Ibíd. Pg 26.

4 El señor y la señora Olafson alquilan un piso en un edificio nuevo (Pág. 69-70).

-Veo que hemos tomado una decisión, y muy inteligente… No hay mejor sitio en Nueva York, y dentro de unos meses no podrían encontrar nada por aquí ni con influencia ni con dinero.

(…) Subieron por una bocacalle, entre dos solares. En una esquina se veía aún la desvencijada mitad de una alquería, construida de tablas solapadas. Quedaba aún media habitación, con un papel azul de flores comido por manchas pardas, una chimenea ennegrecida por el humo, una alacena destrozada y una cama de hierro toda doblada.

5DELGADO, Manuel. Op. Cit. Pag 40.

6Entendemos, así, porque Bud no logró adaptarse a la ciudad. Proveniente de un granja, Koperning buscó siempre la manera de cristalizar la ciudad a la manera de la pequeña comunidad, con un centro definido y claro que administra, estructura y asigna lugares; él jamás pudo entender la flexibilidad, la frialdad y la precariedad de las estructuras urbanas. Su error es buscar el centro de un todo completamente descentralizado en lugar de ubicar sus propios centros; de ahi que su opción última sea morir.

7 DELGADO, Manuel. Op Cit. Pág. 184

ANDRÉS FELIPE ORTIZ ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

“HACERSE MUJER” en Manhattan Transfer

Debemos desconfiar de todo lo que el hombre

haya escrito sobre las mujeres

puesto que estaba siendo juez y parte.

Poulain de la Barre

La obra literaria nos muestra varias facetas de la mujer de Nueva York de los años 20, su rol social y dentro de la ciudad.

Aquí está. Las trenzas rubias de Susie enmarcaban su cara torcida y crispada. Desenvolvió las rosas y las puso sobre la mesita de noche… La enfermera volvió con una cesta y la puso en la cama al lado de Susie… ¿Cómo pueden distinguirlos, enfermera? –A veces no podemos dijo ésta rasgando la boca en una sonrisa. Susie, desconfiando mira la diminuta cara amoratada…1

En este primer capítulo se puede observar a la mujer en su rol más humano, dando a luz una nueva criatura, cumpliendo además con la misión para la cual nació, ser esposa y darle a ese hombre todos los hijos que él quiera y es un momento en el que ella misma vuelve a nacer, donde todo es desconocido, desconfiado y el entorno se encuentra completamente nuevo. Así mismo desde este preciso capítulo nace su hija y una historia, la historia de una nueva mujer que está dispuesta a muchas cosas por vivir y ser parte de una ciudad, Ellen Thatcher, ésta mujer desde pequeña tiene en sí una muestra de picardía, vive la vida libremente entre matrimonios frustrados y su carrera de actriz.

El amor romántico depende de la capacidad de la mujer no sólo para atraer, sino para elegir y rechazar, convirtiéndose en persona en sentido propio.2

Una no nace mujer, sino que se hace mujer.3

Papá vino a ver la función hace dos o tres noches y se escandalizó atrozmente. Me dijo que una muchacha se degrada mostrando sus sentimientos de ese modo ante el público…4

La responsabilidad del éxito o fracaso de las relaciones siempre ha dependido de la capacidad de la mujer para aguantar, soportar, tolerar, manejar, hacer, facilitar… todas las condiciones que requieren cualquier tipo de relación humana por difíciles que estas sean en su rol como esposas, madres, amas de casa, son ellas las que cargan con todas las culpas y pocas veces se les reconocen sus éxitos.

El ámbito de la explotación sensible de la mujer, herencia de condiciones materiales socioeconómicas, no sólo de pensamientos5.

A las mujeres, las hacían sentir menos cuando mostraban ante la sociedad lo que ellas eran y querían, las mismas mujeres cuidaban de que el comportamiento ante lo establecido como normal no fuera alterado por ninguna mujer a pesar de sentir y de alguna manera comprender la necesidad del cambio, el miedo hacia que lo establecido fuera ley inquebrantable, era defendido por las mismas víctimas. Prácticamente se puede decir que para ellas era pecado el deseo.

Ser sin interioridad, vacío, simple oquedad.6

¡Oh, Elaine, sólo con que me dejaras hacer lo que ahora quiero!…7

Por supuesto, aunque para ellas era prohibido desear, ellas mismas eran el motivo de los deseos pecaminosos, eran una marioneta dirigida por el mundo de los hombres que hacían y deshacían con ellas como si fueran muñecas de trapo, aunque algunas eran remilgosas y no se “dejaban” siempre terminaban cediendo, pues ceder ante los deseos de sus hombres les representaba dinero, comodidad, posición social aunque no siempre felicidad ni amor propio.

Herf tomó la mano a la chica que estaba a su lado, invitándola a bailar. Ella le pisaba los pies. Jimmy la llevó bailando hasta la puerta. La abrió y sin dejar de bailar la sacó al vestíbulo. Ella, mecánicamente, levantó la boca para que la besara. Él le dio un rápido beso y cogió el sombrero…8

Ella se encontró súbitamente con su mirada. Todas las arrugas de su cara se hicieron más profundas, la piel bajo sus ojos era como la de un balón desinflado. Él se le acercó, le puso la mano en el hombro y avanzó los labios para besarla, pero ella se encolerizó de repente…9

¿Puede usted comprender que una mujer quiera a veces ser una prostituta, una vulgar zorra?…10

¡Oh, Dios, qué horrible es la vida!…11

Y en realidad es terrible sentirse atrapada entre el amor, el deseo y los hombres, en esa época y en casi todas las ciudades era simplemente vulgar que una mujer pensara en divorciarse, más aún si quiera en volverse a enamorar y peor si disfrutaba de las delicias de la diosa Venus de Milo. La misma mujer en su afán por darle gusto a las normas establecidas, se la pasa en discusiones y enfrentamientos consigo misma entre lo que quiere hacer y lo que debe hacer, esto hace que ella se encuentre entre tantos conflictos que sus reacciones sean a veces incomprensibles pues a veces es el dolor, la rabia, y la soledad que la obligan a actuar.

En esta novela, también encontramos a Nellie Mc Niel una mujer muy joven y bonita, recién casada y enamorada del amor, buscando estabilidad social junto a su esposo; sin embargo todo su panorama se ve interrumpido por un accidente automotor que pone en riesgo la vida de su marido y su matrimonio.

La pobre está muy trastornada con lo de su marido, y no hacía dieciocho meses que s’habían casao… -¿Está la señora Mc Niel?… Permítame ante todo que me presente, señora Mc Niel… George Baldwin…12

Durante este episodio Nellie se encuentra por primera vez en una situación bochornosa pues conoce a un hombre que le va a ayudar bastante a superar los inconvenientes del accidente de su marido, pero que también se va a convertir en su consuelo en los momentos más críticos donde las flaquezas no se hacen esperar.

-Tú no pensarás que lo que ocurre es natural en mí, ¿verdad? Juro a Dios que es la primera vez… Georgy, yo no debería hacer esto, pero no puedo remediarlo…13

Las emociones se vuelven irracionales cuando se adueñan no sólo del corazón, sino de toda la mente humana.14

Antropología de las agitaciones humanas que tienen como escenario los espacios públicos.15

Nellie ha caído en las trampas de la pasión donde las mieles de la fogosidad salen a relucir y es casi imposible no jugar con ellas, lo mismo que le ha ocurrido a nuestro anterior personaje; sin embargo tienen una gran diferencia, mientras, Ellaine busca su independencia sentimental, laboral y personal, Nellie es una mujer enamorada del amor romántico, por lo cual le es casi imposible separar el amor de la sexualidad y la pasión misma.

Simmel muestra la constitución histórica del sujeto femenino a través de una lucha por el reconocimiento en su análisis del amor y la sexualidad; donde compara el amor clásico con el moderno, señalando que el objetivo real del amor moderno es el amor recíproco entre sujetos libres, cuya expresión más elaborada viene dada por el amor romántico que conecta el amor y la sexualidad, frente al amor a algo supraindividual propio de los griegos.16

Ellas como personajes centrales nos dan a conocer mucho sobre la mujer de la época y de la ciudad que deseaba escaparse de esa cárcel sin paredes pero repleta de juzgamientos; donde los hombres eran los únicos con derecho a disfrutar ampliamente de la ciudad, donde ellos si eran diferentes y no tenían por que compartir todo con una sola mujer.

Todas estas chicas de Nueva York son iguales. ¡De una monotonía…! …17

Los hombres sí podían hablar a carta cabal de lo que sus esposas los hacían “sufrir” y de cuan desdichados eran, ellos podían ser bruscos en su trato y decir las cosas tal como eran, más ellas tenían que ponerle un toque melodioso a todas las cosas. Ellas deberían estar agradecidas con el tiempo que ellos les dedicaban y lo que les prodigaban en bienes materiales a cambio ellas debían estar dispuestas a sus requerimientos sin ningún reclamo.

En esa época para los hombres era permitido ver el amor esencialmente como un deseo y tener tantos amores como objetos de deseo. El dinero, la fama, un cuerpo, una persona, los hijos, la patria, yo mismo, Dios. Mientras que para la mujer el amor debería ser visto de una manera más generosa como lo era el deseo de la felicidad de otra persona.18

Cuando tú y yo nos separemos, amor mío, sobre tus labios dejaré mi último beso, y partiré…19

No debes confundir el amor incondicional con la esclavitud y la privación de tus derechos como persona y como mujer…20

En ellos no era tan mal visto divorciarse y volver a casarse mientras que ellas se convertían en unas zorras, amantes si pensaban destruir lo que Dios había unido, por eso tenían que aguantar siendo impotentes ante el mandato social masculino. La mujer era propiedad del hombre y él podía darle el uso que quisiera, y abandonarla como se hacen con las cosas cuando ya no se sabe que hacer con ellas.

Los hombres nos hacen muchas guarradas a nosotras, pobres mujeres. –Oh, esto no durará. Con sólo mirarla a la cara se ve que es una niñita mimada, intratable y egoísta… Su verdadera mujer soy yo ante Dios y ante los hombres. El Señor sabe que yo traté de avisarla. Lo que Dios une el hombre no lo separa… ¿No dice eso la biblia…? …21

El libro de Génesis 2:18 dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. El Creador se refiere a idónea como esposa, quien va a ser el complemento del varón en todo y para todo. Esta idoneidad en el matrimonio y las labores del hogar es fundamental.

Pero, es al hombre (varón) a quien recae la responsabilidad y peso de la conformación de la familia. No es a la mujer. La Biblia señala que el hombre viene a ser la cabeza del hogar, es decir, va a depender en él el futuro hogar formado. “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. (Efesios 5: 23-25).22

Si la mujer tomaba partido por lo que le sucedía a alguien de su género era una total feminista, una persona que era rechazada y hecha a un lado por su manera de pensar, pues para ellas era indispensable el apoyo de un hombre para que lo que hicieran fuese real y se tomara en serio, ellas eran y aún hoy en día son la sombra de los hombres.

La falta de amor propio, de creer en ellas mismas, de ser fuertes y de probarse en muchos aspectos retrasa la evolución intelectual y espiritual tanto de ellas como de ellos pues por quedarse discutiendo cosas superfluas y cuidando que no se cambie de actitud o pensamiento no se experimenta en el cambio ni se prueban fortalezas desconocidas que hacen que el ser humano crezca en grandes dimensiones. Tal vez la mala interpretación de textos sagrados o no, hace que esto se convierta en un dogma, pues se podría pensar que Dios hizo a la mujer para que no estuviera solo, pero no como el juguete que se le da al niño para que se entretenga por un rato mientras encuentra algo más interesante que reclame su atención sino como un ser que lo haga sentir vivo con quien tomar decisiones , con quien crear, trabajar, divertirse y ser feliz juntos, Dios no hizo a la mujer para que hiciera feliz al hombre, ni para que este le dijera lo que debe hacer sino para caminar uno al lado del otro mirando hacia un mismo porvenir con unos mismos ideales una misma meta nunca uno frente a otro enfrentados, el uno ordenando y la otra obedeciendo pero ninguno viviendo en armonía y felicidad..

Tu feminismo se alza como una barrera infranqueable…23

Se trata, en una palabra del vínculo humano esencial y genérico, sin el que no podría existir ninguna sociedad24

Sin embargoAquí no puede valernos como ideal una “humanidad autónoma”, que desde otro punto de vista ha sido caracterizada como el ideal del movimiento de las mujeres, sino una “femineidad autónoma”, y ello ya porque en vista de la identificación histórica de lo masculino y lo humano aquella humanidad se mostraría, vista exactamente desde sus contenidos, como una masculinidad.”25

Como explicó Gordon Allport, tener un prejuicio es “estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe” por eso, en esa época las mujeres estaban vigiladas bajo la mirada inquisidora de la sociedad pues esta tiene juicios previos en todos los sectores sociales, incluso en aquellos que por vocación y profesión deberían estar exentos; con frecuencia los prejuicios son peligrosos, como todos los fracasos de la inteligencia provocan daños inevitables.26

Tantas y tan variadas mujeres, cada una en busca de la aceptación de su mundo y explorando el territorio de la carne; muchas de ellas escondidas tras un apellido o un matrimonio infeliz, otras dispuestas a todo por dinero, unas trabajadoras, unas amas de casa, unas amantes, unas enamoradas, unas madres, unas bellas, unas eróticas, otras que arriesgan hasta su propia vida en busca de la “libertad”, cantidades de mujeres que buscan quitar ese antifaz impuesto por la sociedad, dispuestas a dejar la esclavitud social pero ocultando muchas cosas que les son prohibidas para no ser tachadas, juzgadas, rechazadas e ignoradas.

El simple caminar por las calles como un acto radicalmente creativo e iluminador, de igual forma que el hecho mismo de abrir el portal para salir es un movimiento inicial hacia la libertad27

¡Si supieras cuán vacía ha sido mi vida durante años y años! He sido una especie de juguete mecánico, todo hueco por dentro…28

Tú crees que una mujer no sirve más que para ser una esclava toda su vida…29 416

Vamos a divorciarnos y asunto terminado… 30405

-Las prostitutas son las únicas honradas…31 420

¿Hasta cuando oiremos palabras insultantes, humillantes, desobligantes, hirientes, solo por razón de género?

FUENTES:

DOS PASSOS, Jhon. Manhattan Transfer”. Traducción José Robles Piquer. España, Editorial Circulo de Lectores S.A. 2000.

TERRONES, Carlos. Incursión de la mujer en la sociedad moderna y su labor en el hogar”.

AA. VV. Santa Biblia. Sociedades Bíblicas Unidas, Reina Valera 1960.

SIMMEL Georg. Cultura Femenina y otros ensayos”

JOSETXO BERIAIN. Monográfico: Georg Simmel en el centenario de la Filosofía del dinero. En: Reis, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Edición 89 (Enero-Marzo 2000); CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas.

STUART MILL, Jhon. La esclavitud femenina”. Prólogo de Emilia Pardo Bazán

DE BEAUVOIR, Simone. Le deuxième sexe”. Gallimard, Paris, 1979

MARINA, José Antonio. “La Inteligencia Fracasada: teoría y práctica de la estupidez”. Anagrama, Barcelona 2005.

DELGADO, Manuel. “El animal público”. Anagrama, 2008. (1999)

NOTAS

1 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 30-31.

2 O. PAZ, “La llama doble: amor y erotismo”, Barcelona, 1993. Pág, 121.

3 DE BEAUVOIR, Simone “Le deuxième sexe”.

4 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 259.

5 DELGADO, Manuel “El animal público” 1999. Pág, 12.

6 DELGADO, Manuel “El animal público” 1999. Pág, 15.

7 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 266.

8 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 466.

9 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 425.

10 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 311.

11 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 316.

12 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 79-80.

13 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 84-85.

14 MARINA, José Antonio “La Inteligencia Fracasada: teoría y práctica de la estupidez”. Pág, 55.

15 DELGADO, Manuel “El animal público” 1999. Pág, 17.

16 JOSETXO BERIAIN, “Monográfico: SIMMEL, Georg” Pág, 180.

17 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 245-246.

18 MARINA, José Antonio “La Inteligencia Fracasada: teoría y práctica de la estupidez”. Pág, 59.

19 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 177.

20 JOSETXO BERIAIN, “Monográfico: SIMMEL, Georg” Pág, 180.

21 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 453.

22 TERRONES, Carlos “Incursión de la mujer en la sociedad moderna y su labor en el hogar”, 2007.

23 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 178.

24 DELGADO, Manuel “El animal público” 1999. Pág, 116.

25 JOSETXO BERIAIN, “Monográfico: SIMMEL, Georg”

26 MARINA, José Antonio “La Inteligencia Fracasada: teoría y práctica de la estupidez”. Pág, 33.

27 DELGADO, Manuel “El animal público” 1999. Pág, 198.

28 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 437.

29 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 416.

30 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 405.

31 DOS PASSOS, Jhon “Manhattan Transfer”, España, 2000. Pág, 420.

JULIANA IVETTE CASTAÑO ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

MANHATTAN TRANSFER de JOHN RODRIGO DOS PASSOS

Bienvenidos lectores y estudiosos de la obra MANHATTAN TRANSFER de John Dos Passos. El material que circula en español en la red, es muy poco o muy pobre. Es nuestro objetivo, incorporar aquí, comentarios, análisis o reflexiones diversas sobre la gran novela urbana de New York.