CIUDAD DE ESCLAVOS: Manhattan…

El capitalismo celebra su hegemonía, y de ella usa y abusa sin límites; pero ciertos signos indican que empieza a asustarse de sus propios actos.

Patas arriba. Eduardo Galeano

Hace unos días tuve la oportunidad de volver a ver aquella película de Oliver Stone sobre la banda norteamericana de rock-blues: The doors, en ella Jim Morrison gritaba a su público: Son todos un puñado de esclavos. Puñado de esclavos. Dejando que todos los manejen. ¿Qué van a hacer al respecto?… ¿Qué van a hacer? La palabra “esclavo” proclamada en voz del “rey lagarto” (Jim Morrison) compartía un sentimiento con el orador de la Segunda Avenida (personaje descrito al comienzo del capitulo VIII de la segunda parte de Manhattan Transfer, pag198) en las grandes ciudades norteamericanas un desarrollo económico sin equidad enfrenta a sus habitantes con la desigualdad, convirtiendo a los seres humanos en esclavos, seres condicionados por la maquinaria socioeconómica.

La imagen del orador callejero, del “loco” proclamador de discursos, del activista por los derechos, del poeta, cuentista, declamador de consignas o arengas de carácter social, resulta una constante dentro del marco de las experiencias urbanas. Las manifestaciones públicas de ideolología política (especialmente de carácter socialista) dentro de Manhattan Transfer, son el leitmotiv de una generación creciente de ciudadanos politizados, transeúntes que como lo señala Manuel Delgado en su animal público nos revelan un «héroe [capaz] de las más inverosímiles hazañas» (p. 201), hazañas que pueden llegar a constituir conciencias y despertares al interior de la vida en la ciudad, como el orador de la segunda avenida «estamos oprimidos, amigos, camaradas, compañeros…esclavos debería decir …nos roban nuestro trabajo, nuestro ideales, nuestras mujeres…/ -eso es el capitalismo, un vampiro que os chupa la sangre día…y…noche. »(pag198)

El socialismo que es introducido en Manhattan Transfer mediante una rápida visión de retazos de vidas neoyorkinas, constituye una muestra del nacimiento de lo que hoy es conocido como globalización, los procesos económicos que afectan a los personajes de la novela, sus diversos cambios de vida privilegiada a vida humilde y viceversa como en el caso de Jimmy Herf y Congo, el problema de expectativas y deseos económicos de Ellen , el golpe avasallador y contradictorio de la ciudad en la suerte de Bud, en el destino de Anna Cohen, en la muerte de ambos, en el hundimiento de todos, son la ventana hacia la vida citadina tal como es vivida por los mismos personajes que la plantean.

Los acontecimientos en la ordenación del relato presentan contextos en los que se observan nuevos desafíos inscritos en el forjamiento de la segunda metrópolis del mundo, generando las preguntas que nacen de la expansión de lo urbano junto al acomodamientos de cada uno de sus habitantes, analizando el cómo, el donde y el porqué del comenzar una vida en la ciudad. En medio de todo esto nace un vestigio de socialismo alimentado por la caótica implosión de voces, un llamado a sintetizar una creciente diversidad de impresiones sobre una misma ciudad y un mismo forjamiento económico, como lo diría el personaje Bud después de leer las noticias de la ciudad en el periódico: «no soy más que una aguja en un montón de heno ». (Pag 16, capitulo 2 primera parte), proclamando su inmersión minimalista al interior de un tumulto de historias que individualmente no son catalogadas como trascendentes, pero siendo vistas en conjunto, pasan a formar la constitución misma del diario vivir nacido al interior de las ciudades.

Urbanitas (que viven en la ciudad) y transeúntes (que recorren la ciudad) chocan con los establecimientos creados para continuar una tradición de alienación, acrecentado las diferencias monetarias ya existentes, dando a cada ciudadano su lugar monótono en medio del engranaje social.

Las máquinas funcionando a la par con los humanos, automóviles que al igual que los humanos se detiene o circulan al ritmo en el que la ciudad les indique, grandes edificios para acrecentar la imagen de estatus, oficionismo y clasismo por parte de las élites privilegiadas que controlan la imagen externa de la ciudad o puestos de trabajo, bares y hospitales donde el ciclo de la vida golpea las identidades de seres anónimos.

En Manhattan Transfer confluyen personajes que comienzan a presenciar la muerte de lo que Manuel Delgado ha catalogado como la «comunidad esencial», «aquella sociedad prepolítica que constituyen los ciudadanos» (p. 205), sociedad estructurada en donde el funcionamiento de la misma no depende de los estamentos políticos.

A comienzos de siglo XX la ciudad de Nueva York experimenta trasformaciones en las cuales sus ciudadanos deben tomar la decisión entre adaptase, escapar o morir en sus intentos por encajar dentro de la sociedad, una vez acoplados al avasallante movimiento de la ciudad, sólo les queda ser sumergidos en las señales urbanas que les indican a cada paso los debidos procedimientos. Ceremonia de sonidos y luces que traen de imponer nuestros andares ante la demencial caída de catástrofes en formas de incendios, hampa e indiferencia, tales como los que percibe Ellen «todos los días pasan cosas así / la baraúnda, los gemidos, el estruendo de las bombas, parecen no querer borrarse de su memoria»(pag306) Dos Passos.

El orador del café Cosmopolitan, al igual que Marco (anarquista del capitulo 2 de la 1ª parte), representa la inconformidad del ciudadano frente al sistema, el hastió de vivir en aquella (sin llegar a la canción de Fito Paez) puta, sucia y corrupta ciudad, donde el socialismo parece haber fracasado (como lo afirma el personaje de Marco), dando paso a las invenciones ideológicas del obrero frustrado que algún día tendrá que enfrentarse a las arbitrariedades cometidas en contra suya y en contra de los demás esclavizados seres de la ciudad «llegara un día en que los obreros despertaran de su esclavitud …saldréis a la calle y la policía echará a correr»(pag33).

Con las afirmaciones del personaje de Marco «el socialismo fracasó. A los anarquistas les toca dar el próximo paso…si fracasamos nosotros también, otros vendrán» (pag33), John Dos Passos trata de dar una visión de la propiedad similar a la Pierre-Joseph Proudhon, tratando de sugerir al lector un punto de partida para luchar en contra del hipócrita funcionamiento impartido por la burocracia a los recursos financieros manejados en la ciudad, confrontando opiniones, puntos de vista o simples vivencias, trayendo a sus personajes desilusión (Ellen), muerte (Bud) o exilio (Jimmy).

Prisioneros, incluso enterados de que “la propiedad es un robo” como afirma Proudhon, los personajes de Dos Passos se debaten en discusiones donde el concepto de capitalismo tiende a reafirmar la posición de los gobernantes estadounidenses ante el resto de sistemas socioeconómicos, impartiendo miseria al interior de sus ciudades, « construyen sus grandes hoteles y clubs para millonarios y sus teatros que valen millones y sus barcos de guerra y ¿qué nos dejan? … Nos dejan tuberculosis, raquitismo y un montón de calles sucias llenas de latas de basura…» (pag198, cap. VII, II parte) dando una imagen del poder que condiciona las relaciones entre las personas, llevando a decepciones como en el caso de Jimmy con Ellen «las mujeres son como las ratas, abandonan el barco que se hunde / la ilusión del poder, eso es lo que come. Todas las mujeres se mueren por eso. » (Págs.294-295).

Ya sea desde un taburete, un podio o desde una caja de jabón, los oradores que cubren las ciudades con sus discursos (comprendidos o incomprendidos) nos muestran un lado de la ciudad que en muchas ocasiones permanece acallado, esperando una irrupción poderosa que ejemplarice las fallas que nos afectan a todos. En Manhattan Transfer se encuentran aquellos personajes sin nombre, encubiertos por la multitud de tensiones manejadas en el diario vivir de la ciudad, esperando tomar su lugar, su espacio en medio del conglomerado urbano.

Referencias Bibliográficas

DELGADO, Manuel. El animal público: Hacia una antropología de los espacios urbanos. Barcelona, Anagrama, 1999 (218 págs.).

DOS PASSOS, John . Manhattan Transfer. Seix Barral, 1984 (310 págs.)

GALEANO, Eduardo. PATAS ARRIBA: la escuela del mundo al revés. Siglo Veintiuno Editores, México, 1998

PROUDHON, Pierre-Joseph. Qué es la propiedad. Hyspamerica P. Estado 1975 (238 Págs.)

STONE, Oliver. The doors (film), 1991. Stone, Oliver


CARLOS ENRIQUE MEJÍA ©UNIVERSIDAD DEL VALLE

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